PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN LOS TRABAJADORES DEL SECTOR DEL TRANSPORTE (Parte I)

AUTORES: Palmira Marugán Gacimartín, Juan Precioso Juan, Gregorio Zorrilla Agustí, Manuel Ferrete Ligero y Moisés Val Cacho (Servicio de Prevención de la Empresa Municipal de Transportes de Valencia)


SUMARIO

 PARTE I

a)      Funciones de los trabajadores del sector del transporte

·                       Transporte de mercancías
·                       Transporte de viajeros

b)      Riesgos comunes

·                       Stress laboral
·                       Carga física
·                       Exposición a sustancias tóxicas
·                       Exposición a condiciones meteorológicas extremas
·                       Otros problemas de salud

c)       Medidas de seguridad

·                       Trabajadores
·                       Empresarios
·                       Autoridades públicas

d)      Medidas preventivas

·                       Remuneración adecuada
·                       Control sindical sólido
·                       Formación de los trabajadores
·                       Cumplimiento estricto de las normas por el empresario
·                       Adecuación de los horarios
·                       Promoción de hábitos saludables
·                       Diseño adecuado del puesto de trabajo
·                       Otros

PARTE II

e)      Vigilancia médica de la salud de los trabajadores

·                       Carga mental (detección precoz de ansiedad depresión)
·                       Manipulación de cargas
·                       Síndrome de apnea obstructiva del sueño
·                       Cage test (cribado del síndrome de dependencia alcohólica)
·                       Cribaje de patología prostática

FUNCIONES DE LOS TRABAJADORES DEL SECTOR DEL TRANSPORTE

Los trabajadores del sector transporte realizan una serie de actividades que pueden dar lugar a daños a su salud ya sea en forma de accidentes laborales como de enfermedades relacionadas con el trabajo. Las actividades son muy variadas en función de cada empresa y podríamos enumerarlas en:

Transporte de mercancías

·         Conducción del vehículo.
·         Revisión del vehículo.
·         Comprobación de la documentación de expedición.
·         Verificación de la correcta colocación de las placas y señales.
·         Mantenimiento del libro de ruta.
·         Carga y descarga de la mercancía.
·         Si hay un accidente, vigilar la mercancía y solicitar asistencia, controlando los derrames y extinguiendo incendios, si transportara materiales peligrosos.

Transporte de viajeros

·         Conducción del autobús.
·         Atender la subida y bajada del peaje.
·         Información al usuario.
·         Cobrar o cancelar el billete.
·         Atender la emisora del centro de coordinación.
·         Mantenimiento del orden en el interior del vehículo.
·         Mantenimiento del vehículo.
·         Carga y descarga de equipajes.
·         En caso de accidente, vigilar la mercancía y solicitar asistencia y dar los primeros auxilios a los pasajeros.

RIESGOS COMUNES

A continuación vamos a exponer cuales son los riesgos más importantes que se detectan en las evaluaciones de riesgos de las empresas de transporte así como los procedimientos para el control y la minimización de los mismos.

1.       STRESS LABORAL

Las causas principales del stress laboral en los conductores profesionales son:

Adaptación a los horarios de trabajo.
Constante adaptación a los cambios de turno que puede ocasionar somnolencia y fatiga. También puede producir una dificultad en sus relaciones personales por la necesidad de trabajar los fines de semana, dormir fuera de su domicilio,  tener la obligación del vivir con el equipaje preparado, adaptarse a comidas y alojamientos desconocidos, etc.

Horarios rígidos.
Normalmente, estos trabajos se rigen por programas en los que las horas de salida y llegada son fijas, obligando a los conductores a cumplirlas a rajatabla independientemente del estado de la vía pública, las condiciones climatológicas, etc. Esto produce situaciones de tensión emocional con la consiguiente aparición del stress.

Trato con el público.
Cualquier trabajo que tenga relación con el público exige unas condiciones psicológicas especiales. En el caso del transporte de viajeros, sobre todo en la ciudad estos problemas se multiplican ya que el pasajero suele ser muy exigente, siempre tiene prisa, no lleva el importe del billete, culpa al conductor de todos los problemas del tráfico de la ciudad, etc. También es un riesgo la posibilidad de agresiones, atracos para el robo de la recaudación, etc. Además, tienen que convivir con otros vehículos, con la normativa de tráfico, con los agentes, etc.

Accidentes.
El sector de transporte está ocupando el primer puesto en las listas de fallecimientos acaecidos en el trabajo, superando, incluso a la construcción. Incluso cuando una lesión no reviste gravedad, el transtorno por stress post traumático puede provocar una discapacidad prolongada que, en algunos casos, obliga a cambiar de trabajo.

Aislamiento.
En este sector, sobre todo el transporte de mercancía en carretera, el trabajo suele desarrollarse en solitario y su contacto con otras personas es escaso o nulo, de tal manera que si surge un problema, la consecución de ayuda puede plantear dificultades y demorarse en demasía.
Puede surgir aburrimiento que provoque pérdidas de atención que favorezcan los accidentes.
Existe riesgo de atracos y otras formas de violencia sobretodo si el vehículo transporta mercancías valiosas o cobra el dinero a la entrega de la mercancía.

Métodos de trabajo.
Las expectativas de los empresarios y la necesidad económica de los trabajadores, así como ciertas modalidades de remuneración, como el pago por mercancía transportada o la falta de retribución de los viajes de vuelta sin carga, fuerzan a los conductores a prestar servicio durante un número de horas excesivo y a falsificar, en ocasiones, los apuntes en los registros.

Concentración sostenida.
La conducción de vehículos requiere una gran concentración en general, y, la de transportes mucho más debido al riesgo para terceras personas y al carácter profesional de los transportistas. Por ello, esta concentración sostenida durante toda la jornada puede generar, también, situaciones de stress.

2.       CARGA FÍSICA

Las causas de las lesiones por carga física son muy variadas y obedecen a múltiples orígenes tales como:

·         Transporte de cargas con pesos superiores a lo aconsejable, produciendo lesiones de espalda, agravada por la ausencia de medios auxiliares de transporte de cargas como carretillas elevadoras, grúas, polipastos o simples carretillas de ruedas.
·         Diseño inadecuado de los elementos de la conducción, principalmente el asiento, pero también los pedales y tableros de instrumentos, las máquinas canceladoras, etc. produciendo daños, fundamentalmente por sobrecarga, en el cuello, la espalda o en las articulaciones de las rodillas, manos, codos, etc. Son lesiones que comienzan de forma insidiosa, en ocasiones imbricadas con otras patologías de origen no laboral, traumáticas o degenerativas lo que hace difícil su etiquetado como patología profesional aunque la labor de la parte sanitaria de los servicios de prevención es detectar estas patologías y establecer su origen laboral.
·         Lesiones en hombros que pueden tener su origen en la costumbre de apoyar el brazo durante mucho tiempo en la ventanilla en una posición elevada o el uso reiterado de ciertos mandos del vehículo o de expendedores de billetes mal ubicados.
·         Lesiones por aplastamiento o choques y golpes producidos por herramientas manuales tales como gatos improvisados u otras que mal utilizadas pueden provocar estas lesiones.
·         Lesiones sufridas por atropellos por otros vehículos mientras trabajan en su camión junto a la carretera.
·         Lesiones por caídas al subir o bajar del vehículo con lesiones, principalmente, en extremidades inferiores tales como esguinces, luxaciones, fracturas, etc.
·         Lesiones por agresiones de usuarios, peatones u otros conductores, así como lesiones producidas durante atracos.

3.       EXPOSICIÓN A SUSTANCIAS TÓXICAS

En el caso de los transportes de mercancías tóxicas o peligrosas, el conductor puede estar expuesto en los casos de fugas, vertidos o incendios. Estos riesgos pueden ser:

Riesgo químico
Contenedores con fugas, válvulas defectuosas de los depósitos, emisiones durante las operaciones de carga y descarga. También existe el riesgo de inhalación de vapores de combustible y gases de escape si el vehículo presenta fugas en los circuitos de alimentación o de escape o si el conductor efectúa reparaciones o manipula la carga con el motor en marcha.

Riesgos radiactivos
Deficiencias de embalaje, blindaje insuficiente o estibado incorrecto.

Riesgo biológico
Contagios por animales vivos de enfermedades infecciosas como brucelosis en el transporte de ganado o por personas en el transporte de pasajeros.

4.       EXPOSICIÓN A CONDICIONES METEOROLÓGICAS EXTREMAS

El transportista tiene que desarrollar su trabajo a la intemperie por lo que se encuentra sometido a cualquier condición climatológica adversa como lluvia, nieve, hielo, frío, calor excesivo, etc.

5.       OTROS PROBLEMAS DE SALUD

Pérdidas auditivas
Pueden aparecer por la exposición prolongada al ruido del motor, riesgo que se incrementa con el mantenimiento deficiente, los aislamientos defectuosos o el mal aislamiento de la cabina. Es llamativo que las pérdidas más importantes se localizan en el oído cercano a la ventanilla.

Deficiencias nutricionales
Las largas jornadas de trabajo con comidas rápidas y fuera del domicilio, incluso con comidas en el propio vehículo impiden una alimentación adecuada y equilibrada, que es algunas situaciones extremas pueden provocar deficiencias nutricionales.

Consumo de alcohol y drogas
El consumo de diferentes medicamentos como antigripales, analgésicos, antihistamínicos de forma ocasional o el consumo continuado de fármacos psicoactivos, antihipertensivos, etc. pueden alterar las condiciones psicofísicas del conductor, al provocar somnolencia, déficit en su capacidad de atención o en el tiempo de reacción, sobre todo cuando se combinan con las bebidas alcohólicas que ya por sí mismo, constituye un problema de salud importante en este colectivo.

MEDIDAS DE SEGURIDAD

1.       TRABAJADORES

·         Conocimiento profundo del código de circulación
·         Mantenimiento correcto del vehículo

2.       EMPRESARIOS

·         Eliminación de las condiciones peligrosas de los alrededores de las empresas con la colaboración de las autoridades públicas competentes.
·         Revisión y mantenimiento adecuado de los medios de transporte, especialmente los elementos de seguridad tales como frenos, luces, neumáticos, etc.
·         Facilitar el transporte de ida y vuelta a los trabajadores.
·         Formación en materia de seguridad vial a los trabajadores.
·         Instrucciones y campañas informativas relativas a la seguridad vial.

3.       AUTORIDADES PÚBLICAS

Debido a que los accidentes in itinere e in misionem forman parte de los accidentes de tráfico en general, las autoridades públicas deben fomentar mejoras en la iluminación, control de tráfico, mejora de las carreteras, señalización, etc.

MEDIDAS PREVENTIVAS

El cometido fundamental de un servicio de prevención de una empresa de transportes es el control adecuado de estos riesgos, diseñando las medidas preventivas que los eliminen o cuanto menos los minimicen. De forma genérica, las medidas preventivas pasan por una combinación entre remuneración adecuada, formación e información de los trabajadores, control sindical sólido, cumplimiento estricto de las normas por el empresario, adecuación de los horarios, promoción de hábitos saludables, diseño adecuado del puesto de trabajo y vigilancia médica de la salud de los trabajadores.

1.       REMUNERACIÓN ADECUADA

Si los conductores reciben una retribución proporcional a su labor, basada en horarios de trabajo razonables, disminuye el incentivo de aumentar la velocidad, trabajar un número de horas excesivo, conducir vehículos poco seguros, transportar cargas con peso superior al permitido o falsificar apuntes en los registros.

2.       CONTROL SINDICAL SÓLIDO

El sindicalismo bien entendido es constituye una inestimable ayuda para el control de los riesgos laborales en todas las empresas y, como no, en las empresas de transportes. La ayuda de los delegados de prevención o del comité de seguridad y salud en el cumplimiento de las normas de seguridad de la empresa y en el desarrollo de la política de prevención de riesgos es un elemento crucial por la posibilidad de transmitir estas directrices a todos los trabajadores y que las normas no se queden en una mera entelequia teórica.

3.       FORMACIÓN DE LOS TRABAJADORES

Los conductores deben recibir una formación adecuada en materia de prevención de los riesgos relacionados con la conducción que ya hemos explicado anteriormente. Una formación adecuada debería incluir las siguientes materias:

·         Seguridad vial.
·         Técnicas de afrontamiento ante situaciones límite.
·         Técnicas de relajación y control del stress.
·         Técnicas de control del dolor de espalda y cuello.
·         Técnicas de atención al público.
·         Primeros auxilios en caso de accidente.

En el caso de carecer de esta formación, su responsabilidad debe limitarse a su propia protección y a la petición de ayuda urgente, ya que el conductor aumenta el riesgo si intenta adoptar medidas de emergencia para las que no está preparado ni equipado.

Si también son los responsables de la carga y descarga de la mercancía, necesitan formación sobre técnicas de levantamiento de cargas y han de disponer de medios auxiliares para manipular la mercancía sin esfuerzos excesivos.

4.       CUMPLIMIENTO ESTRICTO DE LAS NORMAS POR EL EMPRESARIO

Los empresarios deben exigir a los conductores que se atengan al conjunto de disposiciones en materia de seguridad, tanto las publicadas en la legislación vigente como las instrucciones específicas de control de los riesgos de cada empresa.

La inversión en vehículos de última generación y su correcta inspección, reparación y mantenimiento periódicos, reducirá las averías y consiguientemente los accidentes se reducirán de forma drástica.

Para controlar la exposición a tóxicos, el empresario debe exigir el cumplimiento de la normativa de embalado, identificación, carga y señalización de materiales peligrosos.

Hay que conceder a los conductores el tiempo necesario para revisar su vehículo antes de iniciar el trabajo y no deben ser objeto de sanción por negarse a conducir si su funcionamiento no es correcto.

5.       ADECUACIÓN DE LOS HORARIOS

En la mayoría de los países se han aprobado leyes y reglamentos determinando el número de horas y de turnos que pueden realizarse sin un período de descanso. El convenio 153 de la OIT sobre duración del trabajo y períodos de descanso establece un descanso cada cuatro horas de conducción, limita el tiempo total dedicado a conducir a 9 horas diarias y 48 horas semanales y exige, al menos, 10 horas de descanso en cada período de 24 horas. Además, estas normativas exigen llevar libros de ruta a los conductores donde se registren las horas de trabajo y los descansos aplicados.

Como norma general de prevención de riesgos, se deberá disponer los turnos de trabajo de forma que el stress de los conductores se reduzca al mínimo y sus preferencias personales sean tenidas en cuenta en la medida de lo posible.

6.       PROMOCIÓN DE HÁBITOS SALUDABLES

La información a los conductores sobre una conducta consciente desde el punto de vista higiénico sanitario y animarlos a la puesta en práctica de hábitos saludables es otro de los pilares de la prevención de riesgos en este colectivo. Campañas informativas y tratamiento individual en los exámenes de salud sobre dietas equilibradas, efectos nocivos del tabaco, alcohol y otras drogas, consumo racional de fármacos, programas de ejercicio físico, manipulación correcta de cargas, etc. son algunos ejemplos de esta línea preventiva que cada vez tiene que adquirir mayor importancia.

7.       DISEÑO ADECUADO DEL PUESTO DE TRABAJO

El diseño ergonómico del puesto de conducción va a contribuir al control de los riesgos derivados de la carga física. Para ello necesitaremos:

Cabinas de conducción bien diseñadas, con asientos plenamente ajustables y mandos adecuadamente dispuestos. Como norma general, las cabinas deben ser de forma semiabierta, sus medidas y el margen de ajuste del asiento y del volante deben estar dentro de un intervalo de estatura comprendido entre 1,58 y 2 metros. Es conveniente contemplar situaciones especiales como sobrepeso o unas extremidades demasiado cortas o largas.

Los ajustes del asiento y del volante deben coordinarse para que todos los profesionales incluidos en la escala de diseño encuentren posiciones cómodas y ergonómicamente correctas para brazos, piernas y tronco. Para ello el respaldo del asiento debe inclinarse unos 20º.

El tablero de instrumentos debe ser graduable para optimizar el acceso a los mandos y la visibilidad de los instrumentos. El ajuste del tablero debe coordinarse con el del volante.

La reducción del tamaño del volante mejora las relaciones entre los espacios.

El diseño a la entrada del puesto de conducción debe evitar todo aquello en lo que se pueda tropezar. Los escalones de acceso deben tener todos la misma altura y una profundidad adecuada.

El asiento del conductor debe dotarse de un total de cinco mecanismos de regulación: longitud, altura, ángulo del respaldo, ángulo de la base y apoyo lumbar. Ya que la experiencia demuestra que el ajuste manual hasta alcanzar la posición ideal es laborioso, sería ideal la posibilidad de existencia de alguna forma de registro electrónico que permitiera a cada conductor recuperar sus ajustes.

Los sistemas de amortiguación del asiento deben poder ser regulados en función del peso del conductor.

En transporte por carretera, es conveniente dotar de un cinturón de seguridad con tres puntos de anclaje y un reposacabezas.

La tensión derivada de la vibración del cuerpo en el puesto de conducción es moderada en los autobuses modernos en comparación con otros vehículos comerciales, y es muy inferior a lo establecido como máximo en las normas internacionales.

El nivel de ruido en el puesto de conducción no suele ser peligroso para la capacidad auditiva si se cumplen las normas de mantenimiento y la cabina está convenientemente aislada. Aún así, es conveniente eliminar los sonidos de alta frecuencia ya que son irritantes y dificultan la concentración.

Todos los mandos de ajuste y reparación situados en el puesto de conducción deben instalarse de manera que sean fácilmente accesibles. Como el número de mandos es elevado, conviene agrupar los interruptores de acuerdo con su uso. Los que se usan con más frecuencia (apertura de puertas, frenos, limpiaparabrisas, etc.) deben colocarse en área de acceso principal, y los menos empleados (aire acondicionado, carteles indicadores, etc.) pueden colocarse en un panel de control lateral.

La información que aportan los instrumentos y testigos luminosos del vehículo debe limitarse a lo imprescindible. La informática aplicada a los vehículos permite sustituir numerosos instrumentos e indicadores por un display informativo de cristal líquido montado en el cuadro de mandos. La pantalla mostrará, únicamente, los datos necesarios en cada situación. En caso de avería una descripción del fallo acompañada de instrucciones breves y concisas, sin pictogramas difíciles de interpretar, proporcionará al conductor una información muy valiosa. Las indicaciones de avería se pueden jerarquizar en función de su importancia.

Los sistemas de calefacción suelen acondicionar el interior del vehículo con aire caliente, pero para lograr verdadera comodidad conviene incrementar la proporción de calor radiante, p.ej., calentando las paredes laterales. Esto se logra haciendo circular el aire caliente a través de paneles perforados que, de este modo, adquirirán la temperatura adecuada.

En el puesto de trabajo del conductor se emplean grandes superficies acristaladas para mejorar la visibilidad y, también, por motivos estéticos. Estas ventanas favorecen el recalentamiento del interior por la acción de los rayos solares por lo que es aconsejable la instalación de aire acondicionado.

La calidad del aire en el puesto del conductor depende, en gran medida, de la atmósfera exterior. Cuando el tráfico es denso, lo que ocurre habitualmente en la ciudad, se alcanzan con facilidad concentraciones transitoriamente elevadas de monóxido de carbono y emisiones de motores diesel por lo que, en estas circunstancias, se aconseja circular con la ventanilla cerrada. De cualquier modo, la situación mejora sustancialmente si las tomas de aire externas se sitúan en lugares más despejados, como el techo del vehículo en lugar del frontal. Asimismo, es conveniente usar filtros de retención de partículas.

Una parte importante de la actividad de los conductores de transporte público es la venta y cobro de billetes, el manejo de los dispositivos de información a los pasajeros y la comunicación con los centros de coordinación y control. Normalmente se han utilizado para estas actividades equipos independientes situados en el espacio de trabajo disponible y, por lo tanto, muchas veces difíciles de alcanzar por el conductor. Hay que procurar, desde el inicio del diseño de los coches, que estos dispositivos estén integrados en el resto de instrumentos, sobre todo los referidos a los controles del pasaje y los paneles de información.

Por último, es fundamental la propia evaluación del conductor sobre su espacio de trabajo, ya que son los que mejor pueden evidenciar las deficiencias que, incluso para los técnicos, pueden pasar inadvertidas. Detalles considerados menores como la colocación de la bolsa del conductor, la percha para colgar la chaqueta, el diseño de los cajones de las monedas, y otros detalles aparentemente nimios, pueden resolverse con su ayuda, con el consiguiente elemento de satisfacción de estos profesionales.

8.       OTROS

Si los conductores son los responsables de la reparación y mantenimiento de sus vehículos, deben disponer de las herramientas y la preparación adecuadas.

Es necesario adoptar las medidas de seguridad pertinentes para proteger a los conductores que transportan cargas valiosas o que cobran en efectivo el importe del billete a los pasajeros o las mercancías transportadas a los destinatarios.

BIBLIOGRAFÍA

(1)     Guía práctica para la implantación de un sistema de gestión de riesgos laborales (SECTOR TRANSPORTE). (1996). Unión de Mutuas.

(2)     Manual de Prevención de Riesgos Laborales (2000). Editorial CISS.

(3)     Protocolos de Vigilancia Sanitaria Específica (1999). Ministerio de Sanidad y Consumo. Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones.

(4)     Montoro, L.; Carbonell, E.; Sanmartín, J. y Tortosa, F. (eds.) (1995). Seguridad Vial: del factor humano a las nuevas tecnologías. Madrid: Síntesis.

(5)     Montoro, L. y Honrubia, M. L. (eds.) (1995). Psicología y seguridad vial. Barcelona: Fontalba.

(6)     Toledo, F.; Esteban, C. y Civera, C. (1998). La importancia del factor humano en la seguridad vial y los accidentes de tráfico. En Montoro, L.; Tortosa, F y Sanmartín, J. (eds.), Curso de Psicología para postgraduados específico sobre reconocimiento de conductores y permiso de armas (Vol.1), 27-40. Valencia: Cristóbal Serrano.

(7)     Pastor, G. y Monteagudo, M.J. (1998). Los errores humanos en la conducción de vehículos. En Montoro, L.; Tortosa, F y Sanmartín, J. (eds.), Curso de Psicología para postgraduados específico sobre reconocimiento de conductores y permiso de armas (Vol.1), 67-83. Valencia: Cristóbal Serrano.

(8)     Chisvert, M. y Monteagudo, M.J. (1998). Accidentalidad en España: Aspectos epidemiológicos. En Montoro, L.; Tortosa, F y Sanmartín, J. (eds.), Curso de Psicología para postgraduados específico sobre reconocimiento de conductores y permiso de armas (Vol.1), 1-26. Valencia: Cristóbal Serrano.

(9)     Montoro, L. y Mayor, L. (1997). Efectos de las sustancias adictivas en la Seguridad Vial. En Escámez, J, Prevención de la drogadicción, 71-88. Valencia: Nau llibres.

(10)  Bañuls, R.; Carbonell, E.; Casanoves, M. y Chisvert, M. (1997). Different Emotional Responses in Novice and Professional Drivers. En , Traffic & Transport Psychology. Theory and Application, 343-352. Amsterdam: Pergamon.

(11)  Valentín, A.; Selles, P. (1995). Educación vial: estrategia preventiva ante los accidentes de circulación. En Montoro, L.; Carbonell, E.; Sanmartín, J. Tortosa, F, Seguridad Vial: del factor humano a las nuevas tecnologías, 397-418. Madrid: Síntesis.

(12)  Mayor, L.; Montoro, L. (1995). Las drogas de abuso y sus efectos en la seguridad vial. En Montoro, L.; Carbonell, E.; Sanmartín, J. Tortosa, F, Seguridad Vial: del factor humano a las nuevas tecnologías, 257-270. Madrid: Síntesis.

(13)  Buela-Casal, G.; Montoro, L.; Miro, E. (1995). Sueño, fatiga y conducción. En Montoro, L.; Carbonell, E.; Sanmartín, J. Tortosa, F, Seguridad Vial: del factor humano a las nuevas tecnologías, 203-224. Madrid: Síntesis.

(14)  Montoro, L.; Carbonell, E.; Bañuls, R. (1995). Los accidentes de tráfico de los jóvenes. En Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha, Programas de prevención de accidentes de tráfico en jóvenes asociados al consumo de alcohol, 171-186. Toledo: Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha.

(15)  Montoro, L.; Tejero, P.; Esteban, C. (1995). La conducción bajo los efectos del alcohol. En Montoro, L.; Carbonell, E.; Sanmartín, J. Tortosa, F, Seguridad Vial: del factor humano a las nuevas tecnologías, 237-256. Madrid: Síntesis.

(16)  Montoro, L. (1992). El reconocimiento psicofísico: el actual sistema de exploración psicológica de los conductores en España. Importancia de la medición de las actitudes: algunas experiencias e investigaciones al respecto. En Dirección General de Tráfico, Congreso Iberoamericano de Seguridad Vial, 36-44. Madrid: Dirección General de Tráfico.

(17)  Monterde, H.; Carbonell, E. y Montoro, L. (1991). El reconocimiento psicológico de los conductores: propuesta para una nueva normativa. En Asociación Española de Centros Médico-Psicotécnicos, RECOSEVIAL/4. IV Congreso Nacional de Centros de Reconocimiento de Conductores para la Seguridad Vial, 65-114. Zaragoza: Librería General.

(18)  Montoro, L. (1998). Retos de futuro en el ámbito del Tráfico, el Transporte y la Seguridad Vial, Papeles del Psicólogo, Epoca III, Número 70, 17-23.

(19)  Sáiz, E.; Bañuls, R, y Monteagudo, M.J. (1998). Exploración de la ansiedad en conductores noveles y profesionales, Anales de Psicología, En Prensa.

(20)  Sáiz, E.; Chisvert, M.J. y Bañuls, R. (1998). Efectos psicológicos de la exposición al tráfico en conductores profesionales y noveles, Anales de Psicología, En prensa.

(21)  Montoro, L. (1997). Alcohol, drogas, seguridad vial y accidentes de tráfico, Revista Española de Drogodependencia, 22, 161-164.

(22)  INHST (1991). Riesgos talleres reparación de vehículos

(23)  Álvarez González (1997). Seguridad vial y medicina de tráfico.

(24)  ONU naciones unidas (2000). Transporte de mercancías peligrosas.

(25)  Royo Bolea (1996). Valoración aptitudes conducción vehículos motor.