MOVILIZACIÓN MANUAL DE PACIENTES, ¿DÓNDE DUELE?

Dª Lucia Oliver (Tecnico de Prevención, Ergonomía)
Dº Jose Folch (Médico, Ergonomo)

En 1976, un estudio realizado por la OIT sobre condiciones de vida y trabajo del personal de enfermería, ya ponía de manifiesto que: "Resulta paradójico constatar que estos trabajadores que, por la propia naturaleza de su trabajo, contribuyen a proteger la vida y la salud de los demás, todavía no hayan conseguido, en muchos casos, resolver convenientemente los problemas de su propia protección".
Los estudios epidemiológicos realizados en los últimos años en distintos países sobre dolor de espalda en el personal de enfermería ponen de manifiesto que este colectivo padece una tasa relativamente elevada de dorsalgias o lumbalgias. síntomas neurológicos y algias por sobreesfuerzo, en comparación con otros grupos de población, tanto dentro como fuera del sector sanitario, siendo las enfermeras y auxiliares, el grupo de mayor riesgo, alcanzando tasas entre el 32 y el 52 %, que han conllevado un absentismo laboral anual entre el 17 y 36 % .


La causa de estos trastornos lumbares se ha atribuido a las exigencias físicas del trabajo de enfermería, esto es, a la necesidad de incorporar, sostener y desplazar a los pacientes y de manipular equipo y materiales pesados o voluminosos sin ayuda de medios auxiliares ergonómicos y sin la ayuda de otras personas. Se trata de actividades que se realizan, a menudo, en posturas corporales forzadas, de difícil equilibrio y en situaciones de resistencia, consciente o no, de los pacientes. La mayoría de las veces el dolor de espalda no es debido a esfuerzos violentos repetitivos, sino a estas posturas corporales forzadas en el desempeño de las tareas cotidianas diarias. La mayoría de las veces se presenta como un dolor crónico, habitualmente en mayores de 35-40 años, con una intensidad moderada en relación con posturas o esfuerzos y con actividades que requieren sobrecarga de la espalda, alternando con periodos de mejoría.
Un estudio realizado sobre carga espinal y el riesgo de sufrir lesiones en la espalda usando diversas técnicas de movilización de pacientes. pone de manifiesto que dicha manipulación entraña un riesgo sustancial de causar lesiones de espalda incluso cuando es llevada a cabo con la ayuda de otra persona. El riesgo mayor fue asociado a las técnicas de transferencia realizadas individualmente, con cargas espinales que excedían los limites de tolerancia. Según Marras: "Lo que hace realmente difícil la movilización de pacientes en la cama es que los trabajadores no pueden usar los músculos de los miembros inferiores porque les limita el borde de la cama, obligando a usar los músculos de la espalda". Las tareas de reposición de pacientes en la cama representan un riesgo del 98%, mientras que las tareas de sacarlos de la cama representa alrededor del 90%, la reposición del paciente con dos personas refleja movimientos de riesgo alrededor del 88%, mientras que levantar al paciente entre dos personas representa alrededor del 78%. sorprendiéndose de que el riesgo no se reducía significativamente cuando el trabajo era realizado por dos personas. Otro hecho que sorprendió a los investigadores fue que en el levantamiento de los pacientes de la cama a la silla de ruedas no influía la retirada de los apoyabrazos. Incluso la más segura de las tareas evaluadas representaba un riesgo significativo. Cabe reseñar que dicho estudio fue realizado en el mejor escenario del caso, puesto que se trataba de pacientes semidependientes y con un peso relativamente ligero (50 kg). Es de esperar que las situaciones reales supongan un mayor riesgo de sufrir lesiones de espalda.
El alcance de dichas lesiones, muchas veces de larga y difícil curación, que originan grandes costes económicos y humanos, confirma la necesidad de actuar enérgicamente en su prevención.
En este sentido, la aplicación del Real Decreto 487/1997, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la manipulación manual de cargas que entrañe riesgos, en particular dorsolumbares, para los trabajadores, que traspone al ordenamiento jurídico español la Directiva europea 90/269/CEE, exige a las empresas que implanten unas estructuras de organización del trabajo adecuadas y que instalen los medios mecánicos indicados para evitar que los trabajadores manipulen manualmente pesos significativos, subrayando, además, la importancia de aplicar políticas encaminadas a eliminar dicho riesgo basadas en la formación.
Aunque la aplicación de la ergonomía al trabajo en los hospitales se ha generalizado desde mediados del decenio de 1970, los estudios realizados al respecto dejan patente que, por mucho que los hospitales se hayan modernizado, el manejo y manipulación de cargas - tanto de enfermos como de aparatos y equipos - no ha evolucionado lo que sería deseable y en la medida en que lo han hecho otras áreas.
Una actuación ergonómica efectiva deberá estar orientada al ajuste entre las exigencias de las tareas y las necesidades y posibilidades de las personas, respecto a las dimensiones físicas, psicológicas y organizacionales del trabajo.
Esto se traduce en una serie de medidas orientadas a prevenir y reducir las lesiones lumbares, y que van dirigidas a:

Los trabajadores:
o Técnicas adecuadas de selección de personal con el fin de seleccionar trabajadores aptos.
o Entrenamiento y formación del personal en métodos correctos de movilización de pacientes, estableciendo protocolos de actuación en cada situación. Importante el reciclaje, ya que la formación adquirida, se suele olvidar con la práctica.
o Gimnasia diaria obligatoria para el personal que deba movilizar pacientes, practicada en el lugar de trabajo, y que incluya el ejercicio de los músculos posturales clave (abdominales, dorsales, glúteos y muslos), base del tratamiento de los dolores crónicos y la prevención de los dolores de espalda; ejercicios de fortalecimiento destinados a corregir la debilidad muscular; ejercicios de relajación para aliviar la tensión, la elasticidad y la rigidez; ejercicios de estiramiento para minimizar las contracturas, y ejercicios para mejorar el equilibrio y la coordinación.

Los puestos de trabajo:
o Estudio de las condiciones de trabajo: factores arquitectónicos y/o estructurales (espacio suficiente para maniobrar en las habitaciones, pasillos y puertas, nivelado de ascensores, suelo antideslizante y asas para apoyarse en cuartos de baño, etc.), factores ambientales: ruido, ventilación, iluminación, vibraciones, condiciones termohigrométricas; y factores psicofísicos: carga física (postura de trabajo, levantamiento de pesos, frecuencia o repetitividad de los esfuerzos, elementos mecánicos de elevación y transporte de pacientes, camillas, camas y sillas ergonómicas, uso de ropa de trabajo cómoda y calzado que ofrezca estabilidad, etc.) y carga psíquica (ritmo de trabajo, monotonía, fatiga mental, relaciones interpersonales. tiempos de descanso, ambigüedad de rol, etc).

La organización del trabajo:
o Ciertas condiciones de trabajo pueden agravar la carga física. El estrés psicológico es otro factor que tiene una incidencia relevante en el dolor de espalda, por lo que una correcta distribución del personal, especialmente en lo que respecta al número de pacientes por trabajador. así como una programación racional de los turnos de trabajo y de los períodos de descanso, de la manera más flexible posible, son elementos esenciales para evitar las lesiones de espalda.


PROTOCOLOS DE VIGILANCIA SANITARIA ESPECÍFICA:

El Ministerio de Sanidad y Consumo en su Protocolo de Manipulación Manual de Cargas (12/4/99) indica que los trabajadores expuestos deberán someterse a un protocolo médico específico que constará de:
1. Historia laboral con exposición actual al riesgo y exposiciones anteriores conjuntamente con los datos del Servicio de Prevención.
2. Historia clínica con una exploración clínica inespecífica y otra específica sistematizada por regiones anatómicas.
3. Control biológico y estudios complementarios no obligatorios y a criterio médico.
4. Criterios de valoración para las exploraciones clínicas específicas( Prueba de Phalen, Signo de Tinel, Prueba de Lasegue y Signo de Schöver) .

Periodicidad:
1 Si el trabajador es apto sin restricciones, sin riesgo personal y con riesgo laboral mínimo: trianual o bianual.
2. Si hay restricciones en la aptitud o circunstancias intercurrentes: anual, semestral o trimestral a criterio médico.

Conductas a seguir según criterios de valoración:
1. Apto sin restricciones.
2. Apto con restricciones:
a. Personales
b. Laborales
- Adaptativas
- Restrictivas
3. No apto
4. En Observación.

TRATAMIENTO
El mejor tratamiento del dolor crónico de espalda se basa en hábitos (descansar el tiempo necesario, mantener posturas naturales, no permanecer mucho tiempo en la misma posición, usar calzado cómodo y ajustado al pie, sentarse con el respaldo plano, dormir sobre un colchón rígido, etc...) y ejercicios personalizados en función de la exploración del trabajador.

CONCLUSIÓN
La prevención de las lesiones de espalda en el sector sanitario es una preocupación acuciante para los responsables de la seguridad y salud laboral.
La estrategia de intervención para la prevención del dolor de espalda se basa principalmente en la aplicación de los principios ergonómicos y el uso de medios auxiliares, combinados con una correcta y adecuada preparación física y formación de los trabajadores.
Hasta ahora era muy difícil poder aplicar un protocolo específico a los trabajadores expuestos a este tipo de riesgo, esperamos que con la nueva etapa de Vigilancia de la Salud Específica en función de los riesgos derivados del trabajo podamos aplicar correctamente este tipo de protocolos.

Fuente: OSHA \ Nursing Home eCAT Ergonomics Module.htm

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