La Educación para la Salud en el contexto laboral

Health Education in the labor environment

Dr. Jesús Mateos Rodríguez
Médico de Empresa y Técnico Superior de Prevención de Riesgos Laborales
Celia Carrasco Galán
Profesora de Educación Primaria.

RESUMEN
En el presente trabajo se define el concepto de educación para la salud, se abordan los posibles contenidos de la misma en el ámbito laboral, se analizan las técnicas y recursos necesarios para su desarrollo y se destaca la importancia del contexto laboral como escenario propicio para interesantes actuaciones en materia de educación para la salud.

PALABRAS CLAVE
Educación para la Salud. Ámbito laboral

SUMMARY
In the present work the concept of health education is defined, its possible contents in the labor environment are discussed, the necessary techniques and resources for its development are analyzed and the importance of the labor context as favorable setting for interesting actions on health education matters is emphasized.

KEY WORDS
Health Education. Labor environment.

CONCEPTOS
La educación puede entenderse, de una forma conceptual y global, como una acción intencional de un docente dirigida a proporcionar a un discente la información, la formación, la motivación y las habilidades necesarias para conseguir el desarrollo o la optimización de sus capa-cidades, su perfeccionamiento como sujeto humano, en un contexto dado de valores y actitudes. También puede considerarse la educación como el efecto producido por la actividad antes descrita.
La salud se define (según establece la Carta Magna de la OMS, del 946) como el "completo estado de bienestar físico, psíquico y social" que sitúa al hombre en la capacidad de desarrollar y ejercer todas sus facultades en relación con su entorno.
La educación para la salud puede, por lo tanto, entenderse como cualquier "combinación de actividades de información y de educación que lleve a una situación en que la gente sepa como alcanzar la salud y busque ayuda cuando lo necesite" (36 a Asamblea Mundial de la Salud), o como aquel aprendizaje dirigido a facilitar la adopción voluntaria de cambios de comportamiento saludables.
Este proceso educativo ha de ser permanente desde la infancia y ha de impregnar todo el desarrollo madurativo de los individuos e implicar a todos los ámbitos en los que este desarrollo se produce: la familia, la escuela, el entorno social, etc.
El contexto laboral puede representar, y de hecho así lo hace y lo ha hecho en muchas ocasiones, un importante escenario para la realización de actividades relacionadas con la educación para la salud.

CONTENIDOS
Los contenidos de la acción educativa dirigida a la salud se derivan de las obligaciones que en este campo se asignan a los Servicios de Prevención en la normativa de prevención de riesgos laborales y de la idoneidad del contexto laboral como espacio educativo dada la cantidad de tiempo que el trabajo ocupa en nuestras vidas.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece en su artículo 18 la obligación de facilitar a los trabajadores toda la información necesaria en relación con los riesgos para su seguridad y salud, con las medidas y actividades de protección y prevención aplicables y con las medidas de emergencia a adoptar en caso necesario. El artículo 19 obliga a garantizar que cada trabajador reciba una formación teórica y práctica suficiente y adecuada en materia preventiva, centrada específicamente en los riesgos de su trabajo concreto. Los incumplimientos en materia de formación e información son, además, recogidos entre las infracciones sancionables en materia preventiva.
El Reglamento de los Servicios de Prevención contempla entre sus funciones las de promover los compor-tamientos seguros y la correcta utilización de los equipos de trabajo y de protección y la formación e información de carácter general a todos los niveles en las materias preventivas propias.
Esta formación e información en materia de riesgos laborales y su prevención no ha de entenderse como un fin en sí misma sino que, lógicamente, ha de considerarse como un medio para lograr un objetivo implícito en la norma: la modificación de hábitos, comportamientos y actitudes hacia pautas más seguras y saludables que tienen como objetivo final la salud integral de los trabajadores.
La importancia que la Ley concede a la formación queda patente cuando la incluye, en su artículo segundo, entre los principios generales de la prevención de los riesgos.
La frecuente utilización en la normativa del término "promoción" en relación con la salud de los trabajadores, la colaboración de los Servicios de Prevención en las campañas epidemiológicas de las administraciones sanitarias que prevé el Reglamento y una visión integral del concepto de salud permiten abordar desde los Servicios de Prevención acciones educativas para la salud en áreas diversas en las que el entorno laboral puede constituir un escenario de gran utilidad para la promoción de la salud.
Así en el lugar de trabajo pueden desarrollarse, como han planteado y demostrado numerosos estudios, programas educativos que, trascendiendo el terreno estricto de la prevención de riesgos laborales específicos, se adentran en materias como la educación postural y las escuela de la espalda, la educación nutricional, el ejercicio físico, el tabaquismo, el consumo de alcohol y otras adicciones, la hipertensión, el manejo del estrés, la educación vial, etc.
Las posibilidades que abre el ámbito laboral en la educación para la salud son tantas y tan aprovechables que alguna universidad americana imparte formación específica en educación para la salud y promoción de la salud en el lugar de trabajo.

MÉTODOS Y RECURSOS
Al plantear una actuación educativa en materia de educación para la salud debe realizarse en primer lugar un proyecto que en forma de documento recoja de manera clara y concisa al menos los siguientes aspectos: justificación y análisis de la situación, definición del problema, objetivos que se pretenden, actividades que se realizarán (estructuradas y temporizadas), recursos materiales, humanos, financieros y organizativos de que se dispone y método de evaluación de los resultados.
La priorización de los problemas de salud que pueden ser objeto de un programa de educación para la salud vendrá informada por la gravedad o repercusión del problema, su extensión, la posibilidad de incidir sobre él mediante la educación, la evolución espontánea del mismo sin intervención y la necesidad que siente la población afectada por el problema de que el mismo se solucione.
Un elemento esencial del proceso educativo es el mensaje; considerando éste no como el contenido abstracto de la comunicación sino sólo aquello que es a la vez entendido por el emisor y descifrado por el receptor. Para que exista una buena comunicación ésta ha de darse en un contexto de comprensión de las bases del comportamiento que se pretende favorecer con la intervención educativa, la información que se transmite ha de ser científica y objetiva, motivadora para el aprendizaje, participativa, respetuosa, veraz y no ideológicamente orientada.
En la acción educativa se ponen en juego recursos humanos (educador y educando) y recursos materiales (técnicas y medios educativos) que han de optimizarse para cada acción concreta.
El educador debe, por tato, conocer suficientemente la materia sobre la que versa la acción educativa. Ha de conocer los contenidos de la misma, los objetivos que se persiguen y, por supuesto, ha de manejar correctamente la estrategia metodológica que vaya a utilizar. Si con la educación para la salud pretendemos un cambio de hábitos, de comportamientos, hacia otros más seguros y saludables, el docente ha de ser capaz también de motivar al alumno para que se produzca ese cambio. Entre las habilidades o competencias que son significativas para el docente en este campo están la de autocontrol (o capacidad para comportarse de forma congruente con las creencias y objetivos elegidos por uno mismo), las habilidades dialógicas (que comprenden la expresión verbal y no verbal respetuosa, la escucha sensible y confiada y la reflexión crítica a partir de las contribuciones de los otros) y la capacidad de comprender la subjetividad del otro, es decir, ponerse en su lugar, empatizar con los demás.
El educando, en el ámbito que nos ocupa es un alumno adulto y por tanto inicialmente formado. Conocer previamente cuáles son los conocimientos, aptitudes, necesidades, motivaciones y expectativas de los destinatarios se hace pues imprescindible en la tarea educativa.
Ha de prestarse especial atención a los medios que pueden utilizarse, pues, aún sin asumir en su literalidad la provocadora afirmación de McLuhan: "el medio es el mensaje", sí tenemos que considerar la enorme trascendencia que tiene el medio en la transmisión de la información y en la génesis del cambio. El medio ha de ser contemporáneo, para conectar con el destinatario del mensaje, y el idóneo para el mensaje a transmitir.
Las técnicas educativas que pueden utilizarse son muy variadas, desde las clases más o menos tradicionales a los cursos interactivos o a los grupos de trabajo. Y los medios técnicos abarcan desde la exposición oral a todo tipo de recursos audiovisuales, inclu-yendo internet. Este último es el caso de un "curso de formación sanitaria y primeros auxilios en la mar" auspiciado por la Sociedad Española de Medicina Marítima que pueden seguir en internet los trabajadores del mar y personas relacionadas con su salud.
Ninguna técnica es en sí misma mejor ni peor. Es su aplicación la que puede resultar eficaz o ineficaz. La idoneidad de la técnica y de los recursos empleados vendrá dada por la naturaleza de los contenidos que quieren transmitirse, por la habilidad del docente en su utilización y por la adecuación de la misma a los conocimientos previos, aptitudes y motivación de los destinatarios.

CONCLUSIONES
El objetivo de la educación para la salud es la adopción voluntaria de cambios de comportamiento saludables.
El entorno laboral es un contexto idóneo para desarrollar actuaciones de educación para la salud que redunden en una mejor comprensión de su propia salud por parte de los trabajadores y en una mayor implicación de éstos en los cambios de hábitos que fueran necesarios.
Los Servicios de Prevención tienen entre sus funciones las de promoción de la salud, formación e información de los trabajadores; para lo que habrán de dotarse de los recursos materiales necesarios para el correcto desarrollo de estas actividades.
Los profesionales de los Servicios de Prevención deben contemplar entre sus competencias la adquisición y actualización de habilidades educativas.

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