EL SERVICIO DE PREVENCIÓN DE LLADRÓ

El año 1972 marca el punto de partida del Servicio de Prevención de Lladró (antes Servicio Médico). Un total de once profesionales, entre médicos, ats, y fisioterapeutas, vigilan diariamente la salud del personal de las cuatro empresas dedicadas a la elaboración de porcelanas que conforman el grupo Lladró.

Inmerso en un período de transición, como consecuencia de la reciente publicación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, este equipo valora positivamente los cambios introducidos por la nueva legislación.

No obstante, la Ley no ha hecho sino confirmar la trayectoria iniciada mucho tiempo atrás. Los médicos de empresa fueron los primeros en detectar las carencias de la medicina puramente asistencial y en desarrollar una variante enfocada hacia la prevención. En Lladró, donde la mayoría de empleados trabajan sentados, las patologías mas frecuentes se originan por un problema postural. Dolores de espalda, cuello y brazos, motivaron la contratación de un traumatólogo que atajase las molestias osteomusculares y que informase a los trabajadores sobre el mejor modo de evitarlas. Fue entonces, en 1982, cuando se realizó el primer estudio en profundidad de ergonomía, con el objeto de diseñar el puesto de trabajo adaptado al trabajador. En las conclusiones de este documento se exponían, entre otras, las dimensiones ideales para cada útil de trabajo: mesa, silla, banqueta... Y también, a raíz de este análisis, se crearon los gimnasios dirigidos por fisioterapeutas.

Las figuras Lladró nacen en La Ciudad de la Porcelana (Tavernes Blanques, Valencia), un complejo de talleres artesanos donde conviven a diario 2.000 personas. Un total de 4 médicos, 4 ATS y 3 fisioterapeutas procuran asistencia médica a la plantilla de Lladró.

Casi simultáneamente, se detectó la necesidad de contratar a un médico de empresa con la especialidad de oftalmología, ya que la elaboración de las figuras, en sus fases de pegado y pintado fundamentalmente, implica mucho desgaste visual.

Las medidas puestas en marcha entonces, se mantienen en la actualidad. Además de las cuatro clínicas de asistencia médica, una por cada empresa, con las que cuenta la compañía, cada fábrica dispone de un gimnasio con los aparatos necesarios para realizar ejercicios, los fisioterapeutas atienden a los pacientes en horas de trabajo que son remuneradas, y en la consulta oftalmológica se realizan numerosas revisiones oculares.

ASISTENCIA Y PREVENCIÓN

El equipo médico de Lladró divide su tiempo entre los cometidos de prevención y las tareas derivadas de la medicina asistencial. A diferencia de las tradicionales revisiones genéricas, desde hace años los reconocimientos son selectivos, adaptados a cada puesto de trabajo, y se efectúan entre el colectivo expuesto a factores de riesgo determinados. Asimismo, se realizan campañas de vacunación antitetánica y antigripal, y se colabora con el Centro de Transfusiones en las donaciones de sangre programadas anualmente.

También se someten a examen los comedores de la empresa y se comprueba la correcta manipulación de los alimentos. Y, a petición del departamento de Recursos Humanos, se imparten cursos de primeros auxilios, de higiene, de seguridad laboral... Cuando el contenido excede las competencias generales de los profesionales de la empresa, se delega la responsabilidad en especialistas externos.

El personal del Servicio de Prevención pertenece al comité de Seguridad y Salud. Este comité celebra habitualmente reuniones trimestrales aunque, debido a la trascendencia de los cambios que establece la Ley de Prevención, ha resuelto mantener un encuentro semanal para revisar la evaluación de cada puesto de trabajo y actualizar los conocimientos de la nueva normativa. En su momento, los integrantes del equipo médico realizaron un estudio preliminar de los riesgos potenciales de la empresa y elevaron el documento al comité de Seguridad y Salud. La siguiente fase consistirá en organizar un plan preventivo de acuerdo con los riesgos detectados, aplicarlo y revisar periódicamente su correcto cumplimiento.

Un estudio ergonómico realizado en 1982 indicó las medidas a adoptar para mejorar las condiciones de trabajo y prevenir dolencias, en su mayoría derivadas de problemas posturales.

En definitiva, el Servicio de Prevención de Lladró no difiere sustancialmente del de otras empresas similares. Sus peculiaridades, sin embargo, obedecen al singular modo de trabajo que caracteriza la elaboración artesanal de porcelanas. A ello se suma la especial visión empresarial que ha caracterizado la trayectoria de los hermanos Lladró; pioneros en numerosas medidas sociales en el seno de la empresa, como procurar a sus colaboradores la posibilidad de ampliar su formación o simplemente, de disfrutar de su tiempo libre en la Ciudad de la Porcelana, no han pasado por alto la necesidad de facilitarles todo tipo de atenciones sanitarias en el lugar de trabajo.

LLADRÓ, DE CERCA

Los orígenes de Lladró hay que buscarlos en la singular personalidad de los tres hermanos Lladró: Juan, José y Vicente. Nacidos en el seno de una familia de campesinos de Almácera, localidad próxima a la ciudad de Valencia, desde muy jóvenes comenzaron a compaginar las labores en el campo y el trabajo como aprendices en una fábrica de azulejos, con los estudios en la escuela de Artes y Oficios de Valencia, donde cultivaron sus dotes para el dibujo, la pintura y la escultura.

Los reconocimientos médicos en Lladró están adaptados a las necesidades específicas de cada puesto de trabajo. En la imagen, un técnico manipula sustancias químicas en el Laboratorio.

El contacto con el mundo de la cerámica impulsó a los hermanos a comenzar su andadura en solitario. Movidos por el ingenio, construyeron un rudimentario horno de cocción en el patio de la vivienda paterna. De él salieron los motivos ornamentales –básicamente flores– destinados a decorar las lámparas fabricadas por otra empresa. A partir de ese momento, los pedidos se sucedieron y ampliaron a otros campos, y pronto necesitaron la ayuda de mano de obra cualificada para hacer frente a la demanda de sus creaciones.

En 1958 se instalaron en una nave ubicada en el término de Tavernes Blanques, y es a partir de los años sesenta, con el despegue de la demanda internacional de sus creaciones, cuando la evolución de la empresa y su implantación en los mercados exteriores se acelera.

En pocos años, las instalaciones de Tavernes se ampliaron sucesivamente hasta dar lugar, en 1970, a La Ciudad de la Porcelana, un complejo de talleres artesanos de 100.000 m2 de superficie donde, en la actualidad, conviven a diario 2.000 personas dedicadas a la creación de las figuras.

A lo largo de su trayectoria, Lladró ha ido consolidando su nombre en el mundo del regalo; hoy, es considerado el principal exponente mundial en el ámbito de la porcelana de arte.