Jornada Asociación Técnicas Prevención

Consideraciones de la Sociedad Valenciana de Medicina y Seguridad en el trabajo

En el marco del equipo multidisciplinar que recoge la LPRL y que en principio nadie cuestiona, es evidente que la prevención de riesgos laborales es una tarea compleja que debe ser abordada desde distintos frentes, esto es con distintas técnicas, que adecuadamente coordinadas van a configurar un verdadero plan de prevención para la población laboral a la que se dirige.

Pero, aunque es evidente que existen distintas técnicas para la prevención, el objetivo final de ésta es la preservación de la salud de los trabajadores; bien controlando las condiciones y organización del trabajo en su sentido mas amplio, como vigilando la realidad individualizada del estado de salud de cada trabajador.

Así pues, partimos de una premisa incuestionable y es que la prevención de riesgos laborales es un arma eficaz para la mejora y mantenimiento de la salud de los trabajadores en relación con los riesgos inherentes al trabajo. Esta salud, definida como situación contraria a la de enfermedad y ésta concebida como desequilibrio físico, mental o social del individuo, solo podrá establecerse o confirmarse con la presencia del profesional sanitario que la valore. No cabe, en mi opinión hablar de Salud Laboral, en su más amplio sentido, sin el criterio de la actuación sanitaria que la controle, y que determine el grado de capacidad o incapacidad para el desempeño de sus tareas en un determinado trabajador.

Por tanto, debe existir siempre algún grado de vigilancia médica de la salud, puesto que el preciso y meticuloso control de las “condiciones de trabajo”,que entendemos necesario, puede ser insuficiente para garantizar el estado de salud o enfermedad de un trabajador determinado. ¡ No es posible garantizar con el control de las condiciones medioambientales la salud del individuo!.

Tenemos situaciones en que a pesar de que se han controlado adecuadamente las condiciones de trabajo, en algunos riesgos, incluso tomando valores que no superan el TLV, por razones de sensibilidad individual, sí han alterado el estado de salud del trabajador, bien por la presencia de enfermedades concomitantes, conocidas o no, bien por el consumo de determinadas sustancias tales como fármacos, alcohol, tabaco, otras drogas, bien por estados personales de sensibilidad alérgica, antiguas lesiones, etc. etc. Todo ello a hecho posible que un trabajador haya sufrido una pérdida en mayor o menor grado de su salud a pesar de que las condiciones de trabajo se hallen dentro de los límites considerados normales para la mayoría.

Con ello, queda perfectamente claro que la respuesta humana frente a una situación más o menos agresiva no va a ser idéntica, existiendo un sinfín de situaciones personales que pueden afectarles de distintas formas.

Tenemos pues claro que la función sanitaria por excelencia sería la vigilancia médica de la salud de los trabajadores en relación a los riesgos a que estén expuestos.

Pero esta función con ser de máxima importancia, no resulta del todo suficiente, pues nuestra disciplina, la Medicina del Trabajo, es fundamentalmente una disciplina preventiva, por lo que, además de un procedimiento específico de vigilancia, tras la exposición al riesgo, debe suponer también una eficaz aportación en el proceso de prevención previo a toda actividad que evite o reduzca las enfermedades profesionales y los accidentes de trabajo. Cuestión esta, que en parte se realiza con el examen periódico de salud; pero que se ve claramente favorecida por el examen de salud al incorporarse al trabajo, o al efectuarse un cambio de puesto de trabajo que suponga tareas diferentes, ya que en este examen se establecerá la capacidad o no de un trabajador para la realización de las tareas asignadas.

Creemos, que al igual que el punto de partida de un proceso preventivo técnico debe ser la evaluación inicial de riesgos, para el proceso preventivo sanitario lo será la evaluación inicial del individuo, de sus aptitudes físicas, biológicas y mentales, ya que la inaptitud para un trabajo por las numerosas razones que pueden imaginarse y otras mucho mas sutiles, puede ser, y es, fuente de enfermedad y accidente laboral, desgraciadamente con cierta frecuencia.

Abogamos por esa evaluación inicial de la salud que determine susceptibilidades individuales para una correcta adecuación del trabajo al hombre.

Por otra parte contribuirán positivamente al proceso preventivo general las adecuadas y correctas actuaciones en materia de educación sanitaria, o lo que es lo mismo la lucha, en el seno del mundo del trabajo, contra los hábitos nocivos y la promoción de los hábitos saludables.

La existencia en el seno de la empresa de un programa de ayuda sanitaria, y por tanto sagradamente confidencial, para trabajadores con problemas de alcoholismo otras toxicomanías, redundará en la reducción de la siniestralidad laboral tan relacionada desgraciadamente con estos hábitos.

La educación sanitaria también actuará para promover la lucha contra el sedentarismo, buscando además una alimentación equilibrada y sana. Es decir toda una serie de actuaciones que ayudarán a aumentar el nivel de salud del colectivo de trabajadores.

Y es preciso señalar, además el reto que aparece frente a los profesionales sanitarios en el mundo del trabajo, en la necesidad de valorar adecuadamente el amplio capítulo que constituyen las enfermedades denominadas “relacionadas con el trabajo” que por no estar suficientemente establecida la relación trabajo/enfermedad, causa/efecto o por que el trabajo actúe como un elemento mas en un abanico de causas, no aparecen contempladas como enfermedades profesionales y tampoco, a veces por falta de valoración meticulosa o marco legal, se podrán tipificar como accidentes de trabajo, y quedarán por tanto, descolgadas de los derechos y ventajas legales y económicas que se establecen para las enfermedades profesionales y los accidentes de trabajo.

Sirva de ejemplo el caso de las psicopatías, de etiología claramente laboral o en las que el trabajo actúa como un elemento decisivo mas, pero donde solo resulta posible calificar como enfermedad “relacionada con el trabajo” lo que no confiere ninguna ventaja legal o económica.

Y son, con demasiada frecuencia, estas psicopatologías las que a través de un proceso de somatización, es decir de manifestación física de una alteración psíquica, las que constituyen las primeras y únicas manifestaciones de una inadaptación laboral. Es el caso de procesos tan frecuentes como las alteraciones digestivas de consulta cotidiana como epigastralgias, colon irritable, etc. relacionadas con situaciones de estrés laboral.

¿Qué médico del trabajo no ve con frecuencia opresiones precordiales, acompañadas o no, de disnea que no es mas que el reflejo físico de un estado de ansiedad con un componente total o parcial proveniente del entorno laboral?.

Las arritmias cardiacas, procesos de contractura muscular (los tan frecuentes síndromes miotensivos), fibromialgias, cuadros de vértigo, etc. etc. en  cuya génesis yace un trastorno psicológico estrechamente ligado a la ejecución de su trabajo o a su organización, el estilo de mando, a las relaciones con los propios compañeros, etc..

Es decir, en el amplio proceso de prevención, entendemos que es preciso el control y vigilancia de las condiciones de trabajo referidas al medio ambiente de trabajo, a su organización, a las características concretas del puesto de trabajo, etc.

Pero, también, es siempre preciso valorar y vigilar individualizadamente al elemento humano, tan susceptible y por tanto vulnerable a los diferentes y sutiles agentes agresivos del medio laboral, lo que hace necesaria e incuestionable la presencia sanitaria en el mundo del trabajo en una actuación constante y permanente, y no solo un examen de salud periódico más o menos bien orquestado, sino en un acto sanitario de múltiples facetas que garantice, en la medida de lo posible, el verdadero estado de salud de los trabajadores en aquel concepto antes dicho de equilibrio físico, mental y social y referido a cada uno de los trabajadores.

EMILIO COGOLLOS PEREZ