Papel de la medicina del Trabajo en los Servicios de Prevención
Nuevos Retos
Es hora de realizar una reflexión sobre el papel de los médicos de empresa o médicos del trabajo ( desde el punto de vista personal no parecen existir diferencias), tras llevar tres años en el desarrollo e implantación de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales. Debe reconocerse el importante papel que los profesionales de la salud de los trabajadores, en adelante MEDICOS DEL TRABAJO, han tenido y tienen, y no ser objeto de extraños movimientos estratégicos por parte de determinados grupos de presión, tratando de marginarnos en los aspectos tan fundamentales como las evaluaciones de riesgos.
Hemos defendido en algunos foros que detrás de la Ley 31/1995 y del R.D. de desarrollo de los Servicios de Prevención, especialmente éste último, se escondía cierto afán mercantilista y de negocio para arribistas de la Prevención de última hora. No deberiamos permitir que la vigilancia de la salud se realizara en condiciones de precariedad, cubriendo ciertos requisitos administrativos y legales, y que de ello se derive un menor nivel de protección para los trabajadores, con el cierre de algunos servicios de Salud Laboral y con el desprestigio profesional para los que estamos dedicados a esta parte de la medicina . Aqui igualmente deberiamos realizar un llamamiento serio y atrevido a todos nuestros colaboradores principales que son los ayudantes técnicos sanitarios o diplomados universitarios de enfermería con su especialidad de empresa que son piezas clave en la vigilancia de la salud y que actualmente no son cosiderados en su justa medida en lo que a vigilancia de la salud se refiere.
Es hora de que los Servicios de Prevención autorizados, pongan al día sus papeles y realicen las funciones de vigilancia de la salud en las condiciones y con los medios adecuados. Al tiempo que los organismos encargados de auditar o autorizar y supervisar a los mismos, tomen cartas en el asunto; es decir, que la autoridad laboral competente actúe con la debida seriedad y esto no se converta en la “SELVA DE LA PREVENCION”. También debe actuar la autoridad sanitaria competente en la supervisión de las funciones sanitarias de los Servicios de Prevención. No deben existir “INTOCABLES”, ya que esta situación no se correspondería con nuestro estado de derecho y nuestro sistema democrático, próximos al inicio del siglo XXI. En PREVENCIÓN, el rigor científico es básico y la anticipación necesaria. No podemos comenzar la andadura de la nueva etapa derivada de la Ley 31/1995 con unos cimientos malos.
El papel de los médicos del trabajo en sus respectivos ámbitos de trabajo, debe ser el de liderar todas las acciones de salud que se produzcan en sus organizaciones, al tiempo que ser agentes activos en prevención, no vale en la actualidad la premisa del "soy médico". Sí, somos médicos, pero con un apellido claro " del trabajo" y con unas funciones preventivas, asistenciales, de reintegración, de detección,... El médico del trabajo debe estar en todos aquellos foros de cambio organizativos, de modificaciones del proceso productivo, de orientación de los trabajadores especialmente sensibles, etc.
El CAPITAL HUMANO, es la base de las organizaciones y de su salud. Dificilmente obtendremos ORGANIZACIONES SANAS, si no tenemos NIVELES ELEVADOS DE SALUD INDIVIDUAL, y aqui en el cuidado de los individuos es donde está el papel de los médicos del trabajo, con todas las interacciones que tiene en la eficiencia de las organizaciones y en la obtención de beneficios individuales y organizacionales No es un papel fácil ni cómodo, pero no debemos renunciar al mismo, por que implicaria sentar unas bases de la prevención al margen de la salud y por tanto tener unos cimientos enfermos.
Así como dice T. Peters, "el éxito depende de la anticipación de las tendencias del mercado y de la rápida repuesta a las cambiantes necesidades del cliente" cuando habla del éxito de las organizaciones en los negocios y en el "management", trasladando estas premisas a nuestro medio, el mercado y sus normas vienen recogidas en el nuevo desarrollo legal y normativo ; las nuevas demandas del cliente vienen establecidas por las nuevas tecnologías y las nuevas enfermedades relacionadas con el trabajo.
Solamente queda desde esta publicación estimularos a todos en las nuevas lineas de nuestra profesión, sin que olvidemos la realidad cambiante y las presiones provinientes de grupos cuya intención última no es la de mejorar el bienestar y la salud de nuestros trabajadores y sí la obtención de elevados ingresos sin las debidas respuestas a los clientes.