LA EMPRESA Y SU EMPRESARIO EN LA PREVENCION DE RIESGOS LABORALES

Dr. D. Joaquín Andani Cervera. Jefe de Area de Inspección, Evaluación y Ordenación de la Consellería de Sanitat de la Generalitat Valenciana


PRESENTACIÓN DEL MANUAL DE CRITERIOS PARA LA EVALUACIÓN
DE LOS SERVICIOS DE FARMACIA HOSPITALARIA

 

A) INTRODUCCIÓN

1.- Generalidades
La calidad asistencial es en estos momentos una prioridad de los políticos y administradores del sistema sanitario, un componente importante en las inquietudes de los profesionales y por supuesto una demanda de usuarios y ciudadanos.
La calidad asistencial se ha definido como el grado en que el proceso asistencial incrementa la probabilidad de resultados deseados por el paciente y reduce la probabilidad de resultados no deseados, según el estado actual de conocimientos. Esta definición enfatiza cuatro aspectos (Ray 1998; Chaplin y col 1999; Kaegi 1999):

a) la provisión de servicios es acorde con el conocimiento profesional actual y por lo tanto está sometida a revisión continua;
b) refleja el deseo del paciente individual y de la población de participar en las decisiones relativas a su salud;
c) la asistencia integral y multidisciplinar; y
d) la actuación ha de tener como objetivo la obtención de resultados sanitarios.

La llamativa incorporación de la evaluación y mejora de calidad en las organizaciones sanitarias es un reflejo de un cambio cultural en la prestación de servicios y por supuesto, un proceso al que no ha sido ajeno la cultura gerencial de los servicios sanitarios.
Entre los componentes de la calidad de los servicios sanitarios , que se reflejan intensamente en los servicios de farmacia, está la preocupación de los costes económicos que su prestación supone y la seguridad expresada por la morbilidad que pueden sufrir los pacientes por cualquier componente estructural u operacional del sistema sanitario (Blumenthal 1999; Bodenheimer 1999).
El camino por introducir la cultura de la calidad en los servicios sanitarios, no está exenta de tensiones entre los diferentes sujetos que intervienen en el sistema asistencial, es frecuente encontrar divergencia entre los profesionales sanitarios interesados en la calidad y los gestores interesados por los costes, la actividad y la productividad de los profesionales y las demandas esperadas por los usuarios.
El camino para lograr resultados en la mejora de la calidad de los servicios es lograr establecer procesos que estén basados en la confianza por ello, es importante potenciar la transformación cultural en los consumidores (pacientes), proveedores (profesionales) y financiadores (administradores).
Dennis O´Leary, presidente de la Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations (JCAHO) de los EEUU, afirma que la calidad se mide para realizar juicios y tomar decisiones por parte de los profesionales sanitarios, de los evaluadores externos y de los clientes finales, los pacientes. También se mide para futuras mejoras del servicio sanitario (O`Leary 1994).
A parte de lo meramente conceptual, la calidad es un proceso complejo dónde las innovaciones teóricas y prácticas traídas del mundo industrial han tenido una aplicación tardía en el sector servicios y en el sistema asistencial.
Al principio la preocupación como ya se ha descrito, se centraba en la seguridad y los costes económicos. Posteriormente va ganado terreno, el paso del modelo tradicional de Control de Calidad (Quality Control) y Garantía o Aseguramiento (Quality Assurance), al concepto de Gestión de la Calidad Total (Total Quality Management, TQM), fundamentalmente debido a que los resultados de los clásicos controles de calidad que estudiaban temas concretos difícilmente permitían integrar sus resultados en estrategias generales de mejora, entre otros motivos por que no permitían la revisión sistemática de los datos en su conjunto y de las interrelaciones que existen entre ellos. La introducción de la cultura de Mejora Continua de la Calidad (Continuos Quality Improvement, CQI) supone un cambio fundamental a la hora de conseguir resultados globales en el sistema.
Existe consenso de que el camino de la gestión de calidad no es fácil. Existen barreras para mejorar la calidad. En primer lugar, los problemas de medida: recogida de datos, datos sesgados, necesidad de ajustar los riesgos (Fowles y col 1996; Shin & Johnson 2000). En segundo lugar, la resistencia al cambio por parte de las organizaciones, los políticos y por el escepticismo de los profesionales acostumbrados a una atención individualizada, con escasa bibliografía que evidencia la mejora de la calidad y sin formación sobre la metodología (Casalino 1999; Davidow 1999; Casarett y col 2000). Y, finalmente, por la incertidumbre científica (Blumennthal 1996).
También influye el diferente nivel de desarrollo que existe en los diferentes componentes del sistema sanitario, la motivación de los gestores acuciados por problemas cotidianos que exigen soluciones rápidas, el grado de autonomía en la gestión, los sistemas retributivos a veces desmotivadores, etc.

2.- La Conselleria de Sanidad apuesta por estrategias de calidad
Ante esta situación compleja pero a la vez dinámica y de gran potencial para conseguir el progreso del sistema sanitario, la Conselleria de Sanidad ha apostado por las estrategias de introducción de estrategias de calidad convirtiéndolas en una prioridad de la política sanitaria, ya en el año 1999, la organización de la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana incluía un órgano directivo, encargado de evaluar la calidad asistencial sanitaria en la Comunidad Valenciana, del diseño e implantación de indicadores de calidad, así como de la homologación y la implantación de un sistema de acreditación en calidad de centros, unidades y servicios sanitarios.
La Ley 3/2003 de la Generalitat Valenciana, de Ordenación Sanitaria de la Comunidad Valenciana establece entre estas prioridades la implantación de medidas orientadas a la promoción de la calidad, eficacia y eficiencia de los servicios sanitarios; estableciendo sistemas de control y evaluación de los diferentes recursos sanitarios. De forma especifica establece la necesidad de implantar sistemas de garantía de calidad y acreditación tanto en establecimientos públicos, como en los privados y concertados.
El Plan de Calidad Total de Asistencial Sanitaria en la Comunidad Valenciana en la Comunidad Valenciana, reconociendo como punto de partida el notorio nivel de calidad de la asistencia sanitaria; establece entre sus líneas estratégicas, impulsar los sistemas de acreditación y en concreto, el desarrollo e impulso del Instituto para la Acreditación y Evaluación de las Prácticas Sanitarias (INACEPS) como órgano acreditador externo.


La Comunidad Valenciana pretende ser pionera en la implantación de un proceso de evaluación y acreditación riguroso y fiable a través de la Dirección General de Ordenación Evaluación y Auditorias Sanitarias.
La vigente organización de la Conselleria de Sanitat puesta de manifiesto a través del Decreto 116/2003, de 11 de julio, del Consell de la Generalitat Valenciana por el que se aprueba el Reglamento Orgánico y Funcional de la Conselleria de Sanidad dispone que el Director General de Ordenación, Evaluación e Investigación Sanitaria, dependiente del Subsecretario, ejercerá, entre otras, las funciones de evaluación externa de la actividad sanitaria mediante el Área de Inspección, Evaluación y Ordenación. Asimismo dispone que el Instituto para la Acreditación y Evaluación de las Prácticas Sanitarias, S.A., depende de la Conselleria de Sanitat, a través de la misma dirección general, de acuerdo con lo dispuesto por el Decreto 14/2002, de 8 de febrero, del Gobierno Valenciano, por el que se acuerda la constitución de la sociedad mercantil Instituto para la Acreditación y Evaluación de las Prácticas Sanitarias, S. A.

La estrategia de la Conselleria de Sanidad es coherente con lo establecido en la Ley 16/2003, de 28 de Mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional Salud, que dedica su capítulo VI a la calidad y determina que el Ministerio de Sanidad y Consumo y los órganos competentes de las comunidades autónomas fomentarán la evaluación externa y periódica de la calidad y la seguridad de los centros y servicios sanitarios mediante auditorias por parte de instituciones públicas o empresas privadas que garanticen una evaluación independiente.

3.- El modelo de evaluación y acreditación de las organizaciones sanitarias en la Comunidad Valenciana
La comunidad Valenciana cuenta con un modelo de acreditación de las organizaciones y prácticas sanitarias en el que intervienen la Dirección General de Ordenación, Evaluación e Investigación Sanitaria que a través de su Área de Inspección, Evaluación y Ordenación y su Servicio de Evaluación y Auditoria Sanitarias se encarga de establecer los mecanismos necesarios para llevar a cabo la mencionada acreditación; y en segundo lugar, el Instituto para la Acreditación y Evaluación de las Prácticas Sanitarias, S.A (INACEPS)., como sociedad con forma de anónima y dependiente de la Generalitat Valenciana que será el encargado de llevar a cabo la acreditación de los centros y servicios de salud.
Este modelo de acreditación está basado en el criterio de Donabedian que tiene en cuenta los componentes asistenciales: estructura-proceso-resultado, para establecer una guía en la investigación de la evaluación de la calidad en la asistencia al paciente.
De forma esquemática se puede indicar que la evaluación de la estructura incluye a los profesionales (habilidades y conocimientos); análisis de la estructura física (espacio, utillajes, equipamientos) y organizativa (servicios, banco de datos, etc). La evaluación de los procesos evalúa si la tarea correcta se realiza correctamente y la evaluación de los resultados va dirigida al producto final, esto es en términos de salud.
La Conselleria a través de su publicación : "Acreditación de organizaciones sanitarias: áreas para la evaluación" establece diez dimensiones que marcan las lineas maestras del procedimiento de acreditación, son pues el marco general a partir del cual deberían desarrollarse los criterios de evaluación de las áreas de actividad, aspectos organizativos o actuaciones asistenciales de los centros y servicios sanitarios.
Fruto de la colaboración entre la Dirección General de Ordenación, Evaluación e Investigación Sanitaria y el INACEPS está próximo a salir publicado el "Manual para la acreditación de organizaciones y prácticas sanitarias", que tiene carácter básico para la realización de los manuales específicos para la acreditación de las diferentes unidades y servicios. Tiene la misión de transmitir los valores del modelo de acreditación a los diferentes manuales específicos.
En el citado manual han participado en su revisión un nutrido grupo de expertos, alrededor de ciento siete profesionales pertenecientes al Comité Científico del INACEPS, con diferentes perfiles profesionales, que garantizan el rigor de la publicación.
Paralelamente a la elaboración del Manual para la acreditación de organizaciones y prácticas sanitarias, se está trabajando con profesionales expertos de diferentes sectores asistenciales para el establecimientos de manuales específicos, estando en diferentes fases de elaboración los de servicios de farmacia hospitalaria, unidades de hemodiálisis, centros de salud de atención primaria, unidades de esterilización, cirugía mayor ambulatoria, neurología y otros.


B) MANUAL DE CRITERIOS PARA LA EVALUACIÓN DE LOS SERVICIOS DE FARMACIA HOSPITALARIA

1.- Antecedentes
Se ha de destacar de referencia obligada, el trabajo "Evaluación y mejora de la calidad asistencial de los servicios de farmacia hospitalaria de la C. V." (Programa Valor), publicado por la sociedad Valenciana de Farmacia Hospitalaria en colaboración con la Conselleria de Sanidad.
Desde la publicación de la orden (8 de enero de 2003) en la que la ACEMSA ofrece ayudas para proyectos de investigación, se comienza a trabajar en el Servicio de Farmacia del Hospital Dr. Peset en el proyecto de investigación para la elaboración del Manual de evaluación para los Servicios de Farmacia Hospitalaria. Dicho proyecto se desarrolla bajo la tutela del investigador principal, Dr.D. N.V. Jiménez Torres y y como personal asignado a dicho proyecto, Esther Arasa Gastaldo y Patricia Lacruz Gimeno, junto con los investigadores colaboradores del servicio de Farmacia del Hospital Dr. Peset (Dra. A. Albert Marí; Dra. C. Borrás Almenar; Dra. M. Climente Martí; Dr. J. Juan Colomer; Dra. C. Pérez Peiró; Dra. B. Porta Oltra).

2.- Fundamentos de la publicación
En la elaboración del Manual de criterios para la evaluación de los servicios de farmacia hospitalaria, se han tenido en cuenta los siguientes fundamentos:
La Misión de los Servicios de Farmacia Hospitalaria es atender las necesidades sanitarias de la población mediante la provisión de atención farmacéutica que tiene como propósito final la promoción, el mantenimiento o la restauración de la salud, de forma cooperativa con los otros profesionales sanitarios y el paciente.
En el modelo sanitario actual, el paciente, considerado individualmente es el eje central en torno al cual se justifican todas las actividades sanitarias (Gerteis y col 1993; Lathrop 1993). En este modelo, el farmacéutico no sólo es proveedor de medicamentos sino proveedor de un servicio integral antes, durante y después del tratamiento, que asegure una farmacoterapia óptima y que repercuta positivamente en la calidad de vida del paciente (Jiménez & Climente 1998).
Si bien los servicios farmacéuticos son considerados como servicios intermedios, la atención farmacéutica ha de ser considerada desde la perspectiva de la calidad asistencial como una variable dentro del sistema sanitario que puede dar un valor añadido (Knowlton & Penna 1996). Esta visión innovadora integra los aspectos técnicos, los económicos, los terapéuticos y los clínicos, todos orientados hacia el paciente, desde la perspectiva poblacional e individual y, lógicamente, tiene voluntad y capacidad para el cambio de los servicios farmacéuticos (Nimmo & Holland 1999).
Los servicios de farmacia hospitalaria por su carácter de servicio central, disponen de procesos bien delimitados que conforman unidades funcionales; todas ellas se orientan hacia el uso racional de medicamentos garantizando su eficacia y seguridad al mas bajo coste, desde la perspectiva individual del paciente.
No todos los servicios proporcionados por el Servicio de Farmacia Hospitalaria influyen de igual manera sobre la mejora de la asistencia de los pacientes (estado de salud y/o la calidad de vida). Las actividades clínicas tales como la revisión y la monitorización farmacoterapéutica y las recomendaciones al médico o al paciente más que las actividades técnicas, tales como la gestión compras, la logística de distribución, o la preparación de fórmulas magistrales, incrementan su importancia a medida que se aproximen al proceso de la asistencia al paciente (Font 1999). No obstante, para poder llegar a un nivel clínico asistencial importante y de calidad, es fundamental que el farmacéutico tenga resueltos los problemas de calidad de Las actividades técnicas.
Los criterios del manual debe de estar orientados a mejorar resultados en los pacientes, reducir los costes hospitalarios, optimizar la eficiencia en la provisión de servicios, identificar y reducir la utilización inapropiada de los servicios y mejorar la satisfacción de los pacientes y profesionales (Schommer & Kucukarslan 1997; Schneider 1999).

3.- Profesionales que han intervenido en el proyecto del Manual de criterios para la evaluación de los servicios de farmacia hospitalaria
Han participado mas de treinta profesionales farmacéuticos de diferentes hospitales de la Comunidad , entre otros ocho jefes de servicio , facultativos responsables de diferentes hospitales y residentes. En la fase de estudio de procedimientos han participado personal de enfermería y administrativos.
Personal médico, Jefe de servicio y de unidad del Servicio de Evaluación y Auditoria Sanitaria dependiente de la D. G de Evaluación, Ordenación e Investigación Sanitaria.
Por todo lo anterior esta publicación compagina diversas visiones, técnicas, clínicas y específicas de las técnicas de evaluación de la calidad

4.- Metódica de trabajo
La metódica de trabajo empleada en la elaboración y selección de los criterios de evaluación de la calidad de un servicio de farmacia ha comprendido dos fases:

- Fase de trabajo de campo desarrollada en su totalidad en el Hospital Universitario Doctor Peset bajo la tutela del investigador principal del proyecto Dr. D. N.V. Jiménez Torres.
- Fase de evaluación y consenso de los criterios seleccionados.

Fase de trabajo de campo (14 meses)

Para poder definir criterios con fiabilidad es necesario conocer todas las actividades que se llevan a cabo en un servicio de farmacia para detectar aquellos puntos clave y/o críticos que requieren control y evaluación para asegurar un correcto funcionamiento y unos resultados óptimos. Debido a la gran complejidad del servicio y al elevado número de actividades desarrolladas se hizo necesario delimitar y definir unidades funcionales que integran la totalidad del mismo, diferenciándose ocho unidades:

" Unidad de Gestión de Medicamentos.
" Unidad de Dosis Unitarias.
" Unidad de Farmacotecnia.
" Unidad de Terapia Intravenosa.
" Unidad de Farmacocinética Clínica.
" Unidad de Consultoría y Desarrollo Farmacoterapéutico.
" Unidad de Ensayos Clínicos.
" Unidad de Atención Farmacéutica a Pacientes Externos.

Previa a la definición de criterios se consideró indispensable realizar una búsqueda exhaustiva de fuentes de información relacionadas con la materia en investigación, el resultado de dicha búsqueda fue:

- Programa VALOR en Farmacia Hospitalaria "Evaluación y mejora de la calidad asistencial de los Servicios de Farmacia Hospitalaria en la Comunidad Valenciana". como referencia nacional.
- Manual de Acreditación de la Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations específico para los Servicios de Farmacia Hospitalaria, como documento de referencia internacional.
- Manual de Acreditación de Andalucía.
- Evaluación de la Calidad en los Servicios de Farmacia Hospitalaria, del Departament de Sanitat i Seguretat Social de la Generalitat de Catalunya.
- Manual de Acreditación de Galicia.

Una vez recopiladas las fuentes de información y definidas dichas unidades así como los responsables de las mismas, se identificaron y describieron todas las actividades englobándolas en aspectos tan fundamentales como el uso racional del medicamento, la atención farmacéutica, el control de calidad de productos y de procesos, la información al paciente y a los profesionales, los resultados de las actividades, etc.

Partiendo de las fuentes bibliográficas seleccionadas, se clasificaron los criterios en función de las actividades descritas. De modo que, los responsables de cada unidad funcional, realizaron un análisis en cuanto a la significancia y viabilidad de los criterios de los que se partía. Obteniéndose como resultado, la eliminación y modificación de aquellos criterios que no cumplían con estas características y la inclusión de nuevos criterios, con la finalidad de que todas las actividades relevantes del funcionamiento de cada unidad quedasen valoradas.
Posteriormente se procedió a la presentación de los resultados obtenidos para cada unidad funcional al resto de profesionales que integraban el servicio de farmacia para aportar una visión más amplia al contenido de cada unidad y alcanzar el consenso en la definición de los criterios por todos los profesionales del servicio.

Fase de evaluación y consenso
Reuniones de consenso: aprox. 23 reuniones, media 4h por reunión.

La principal característica que debe estar implícita en un documento de referencia como es un manual de evaluación, cuyo ámbito de aplicación se extiende a los servicios de farmacia de los hospitales de la Comunidad Valenciana, es el consenso por parte de todos los profesionales. Por ello se hizo necesario establecer una metodología de consenso y hacer partícipe a un grupo de expertos en farmacia hospitalaria en la evaluación de los criterios, previamente definidos en el Hospital Universitario Dr. Peset.
Es importante destacar las selección de los servicios de farmacia que han integrado el grupo de expertos que han evaluado y seleccionado los criterios definitivos que van a conformar el manual de evaluación, características tales como: representación de todas las provincias del Comunidad Valenciana, representación de hospitales con titularidad pública y privada, representación de los distintos tipos de hospitales (hospital de referencia, hospital general, hospital universitario, hospital comarcal, hospital monográfico) así como un hospital con un servicio de farmacia con un único farmacéutico. De modo que los hospitales seleccionados atendiendo a éstas características fueron:

- Hospital Universitario Dr. Peset.
- Hospital Universitario La Fe.
- Hospital General de Castellón.
- Hospital General Universitario de Alicante.
- Hospital de Sagunto.
- Fundación Instituto Valenciano de Oncología.
- Hospital Malvarrosa.
- Clínica Vistahermosa.

El grupo de consenso estaba formado por un lado por el grupo de expertos en farmacia hospitalaria, integrado por los jefes de servicio de los hospitales participantes (según ordenación anteriormente citada): Dr. D. N. Víctor Jiménez Torres; Dr. D. José Luis Poveda Andrés; Dr. D. Manuel Alós Almiñana. Dr D. Juan Pablo Ordovás Baines; Dra. Dª. Elvira Casterá Melchor; Dr. D. Carlos Andrés Blasco; Dra. Dª. Carmén Ruiz Guinaldo y Dra. Dª. Mariola Sirvent Ochando. Y por otro lado, por un Consejo Técnico y expertos en calidad integrado por D. Santiago Biosca Muñoz, D. Sergio Carrasco Gellida, Dª. Esther Arasa Gastaldo y Dª. Patricia Lacruz Gimeno.
La metodología de evaluación y consenso empleada consistía en la remisión de una encuesta (Fig 1.) con todos los criterios que conformaban la unidad funcional en estudio, donde los parámetros a evaluar eran la significancia del criterio respecto a las actividades clave y/o críticas desarrolladas en el servicio, la viabilidad de medición del mismo así como su claridad. A partir de las observaciones realizadas y de los resultados estadísticos obtenidos de las encuestas se procedía a la discusión de los criterios. Éste proceso se realizó por duplicado, es decir existía una doble valoración de los criterios, lo que supuso un exhaustiva evaluación de los mismos.
Como elementos organizativos vinculados a dicha metodología cabe destacar dos aspectos relevantes que son, el nombramiento de un coordinador para cada unidad funcional cuyas funciones se centraban en la ordenación y clasificación de los criterios así como la redacción introductoria de la unidad de la que era responsable; y el establecimiento de dos grupos de evaluación; la Comisión de expertos y el grupo de revisores.
La Comisión de expertos estaba integrada por los jefes de servicio de farmacia y el grupo de revisores estaba integrado diversos profesionales de los servicios de farmacia participantes tutelados por uno o más miembros de la Comisión de expertos. El objeto de la creación de estos dos grupos de trabajo fue disminuir la carga de trabajo a los miembros de la Comisión y ampliar la visión en la selección y evaluación de los criterios.
La metódica de trabajo seguida además de proporcionar el resultado esperado, que es el la elaboración del manual de evaluación ha supuesto un claro valor añadido para todos los participantes de este proyecto. En primer lugar, todo el trabajo realizado por los profesionales del Servicio de Farmacia del Hospital Dr. Peset derivó en una reingeniería de procesos así como en la elaboración de un manual de procedimientos que integra todos los procesos que se desarrollan en dicho servicio.
Por otro lado, las reuniones mantenidas a lo largo de todo el proceso de evaluación y consenso, que se han caracterizado por una participación activa de todos los profesionales implicados, derivaron en grupos de calidad que comportaban intercambio de ideas entre los profesionales y sirvieron como herramienta de autoevaluación y mejora para los distintos servicios de farmacia participantes.

5.- Objetivo del Manual de criterios para la evaluación de los servicios de farmacia hospitalaria
Está dirigido a la evaluación tanto del servicio de farmacia hospitalaria, como a las unidades funcionales existentes en él, entre otras:

Unidad de Gestión de Medicamentos.
Objetivo: Evaluar la calidad de la gestión de los medicamentos que se utilizan en el hospital.

Se entiende por gestión de medicamentos la aplicación de criterios técnico-farmacéuticos a los procedimientos básicos de gestión garantizando la disponibilidad de los medicamentos necesarios para tratar a los pacientes que dependen del hospital con la mejor relación coste/efectividad.
En un Servicio de Farmacia, el área de gestión de medicamentos es responsable del aprovisionamiento de fármacos en cantidad y plazos de tiempo razonables, asi como de que éstos lleguen al paciente en las condiciones galénicas y de estabilidad óptimas. Por otra parte, contribuye a la gestión racional y eficiente de los medicamentos desde la perspectiva logística y económica.

Unidad de Farmacocinética Clínica.
Objetivo: Evaluar la calidad de la Farmacocinética Clínica desarrollada por el Servicio de Farmacia.

La Farmacocinética (FC) clínica es el proceso de aplicación de los principios de la FC para determinar la dosis y la frecuencia de dosificación de medicamentos específicos para pacientes concretos. La aplicación de estos principios requiere un profundo conocimiento de los procesos de liberación, absorción, distribución, metabolismo y excreción (LADME) característicos de medicamentos específicos en enfermedades específicas. La influencia de otros factores incluyendo la edad, la enfermedad, la dieta y el uso concomitante de otros medicamentos debe asimismo ser analizado. El desarrollo de regímenes individualizados de dosificación debe basarse en los hallazgos tanto de la concentración plasmática del medicamento como de su efecto farmacológico.
Las funciones clínicas del farmacéutico incluyen la monitorización de niveles plasmáticos de fármacos y la provisión de recomendaciones posológicas basadas en principios farmacocinéticos.

Unidad de Dosis Unitarias.
Objetivo: Obtener la utilización correcta de los medicamentos en el hospital y garantizar su correcta administración a los pacientes.

La Unidad de Dosis Unitarias basa su actividad en la dispensación de medicamentos, previa validación farmacéutica de las prescripciones de los mismos.
Se emplean dos modalidades diferentes para llevar a cabo dicha acción: el sistema de dispensación individualizada de medicamentos en dosis unitarias y el abastecimiento y control del stock fijo en las unidades de hospitalización.
Para ambos, los medicamentos irán envasados en dosis unitarias, garantizando la identificación, dosis y estabilidad de los mismos.
En el caso del sistema de dispensación individualizada en dosis unitarias, se dispensa la medicación necesaria para cubrir un periodo de 24 h., como máximo.
En lo referente a los stocks fijos, éstos deben de ser reducidos y en ellos constatará como mínimo: el orden racional de la localización, dosis, forma farmacéutica y cantidad de stock fijada, siendo la responsabilidad en su control compartida entre los servicios clínicos donde se encuentren ubicados y el Servicio de Farmacia.

Unidad de Farmacotecnia.
Objetivo: Evaluar la calidad de la elaboración de medicamentos que se realiza en el Servicio de Farmacia, así como del acondicionamiento final que se proporciona para su dispensación. Se incluye dentro del apartado de acondicionamiento el reenvasado de medicamentos para su dispensación en dosis unitarias.

A los efectos que siguen, y de acuerdo con la Ley 25/1990 del Medicamento, se considera fórmula magistral al medicamento destinado a un paciente individualizado, preparado por el farmacéutico o bajo su dirección, para cumplir expresamente una prescripción facultativa detallada de las sustancias medicinales que incluye. Como fórmula normalizada (u oficinal, según la terminología de la norma legal antedicha) se entiende aquel medicamento elaborado y garantizado por un farmacéutico o bajo su dirección y que viene enumerado y descrito en el Formulario Nacional.
Entendemos que un medicamento está reenvasado en dosis unitarias si contiene la cantidad para una sola dosis y está garantizada su identificación y protección de los agentes ambientales, quedando disponible para su administración directa, rápida, segura y cómoda, sin necesidad de cálculos y/o manipulación previa.

Unidad de Terapia Intravenosa.
Objetivo: Evaluar la calidad en la elaboración de las unidades nutrientes parenterales (UNP), preparaciones intravenosas (mezclas y fluidoterapia intravenosas) y citostáticos.

Las unidades nutrientes parenterales, las preparaciones intravenosas y los citostáticos requieren ser elaborados en condiciones tales que garanticen tanto su seguridad como su efectividad. En este contexto la evaluación de la calidad en la preparación de estos medicamentos tiene los siguientes objetivos:

- Garantizar que se elaboran productos terapéutica y galénicamente apropiados para el paciente.
- Garantizar que están libres de contaminantes microbiológicos y pirógenos y que no se superan los niveles máximos de partículas aceptados
- Garantizar que contienen los componentes correctos en las cantidades adecuadas.
- Estar correctamente etiquetados y adecuadamente conservados.
- Garantizar la seguridad del personal que manipula los medicamentos citostáticos.
- Prevenir la contaminación del medio ambiente.
- Asegurar el cumplimiento de los criterios anteriores.

Unidad de Ensayos Clínicos.
Objetivo: Evaluar la calidad de las actividades realizadas por el Servicio de Farmacia con relación a los ensayos clínicos (EC) con medicamentos.

Se entiende por ensayo clínico toda evaluación experimental de una sustancia o medicamento a través de su administración o aplicación a seres humanos, orientado hacia alguno de los siguientes fines:

- Poner de manifiesto sus efectos farmacodinámicos o recoger datos referentes a su absorción, distribución, metabolismo y excreción en el organismo humano.
- Establecer su eficacia para una indicación terapéutica, profiláctica o diagnóstica determinada.
- Conocer su perfil de reacciones adversas y establecer su seguridad.

Unidad de Consultoría y Desarrollo Farmacoterapéutico.
Objetivo: Evaluar la calidad de la información de medicamentos, activa y pasiva, que se realiza en el Servicio de Farmacia.

Entendemos como información de medicamentos el conjunto de conocimientos y técnicas que permiten la transmisión de información en materia de medicamentos, con la finalidad de optimizar la terapéutica en interés del paciente y de la sociedad. Esta información, con referencia en el Centro de Información de Medicamentos (CIM), puede estar centrada en el paciente, como parte de la atención farmacéutica, o en grupos de población, como parte del proceso de toma de decisiones que constituye la selección de medicamentos.

Objetivo: Evaluar la calidad de la participación del Servicio de Farmacia en su contribución al uso racional de medicamentos en el Hospital y su área de salud y la calidad de la selección de medicamentos que se realiza por la Comisión de Farmacia y Terapéutica (CFT) y se materializa en el Formulario o Guía Farmacoterapéutica.

Se entiende por uso racional de medicamentos la administración a cada paciente en el momento oportuno, durante el periodo de tiempo necesario y en la dosis y forma farmacéutica adecuadas del medicamento seguro, eficaz y de calidad contrastada que más conviene a su situación clínica y al menor costo posible para él y para la comunidad.

Objetivo: Desarrollar actividades de farmacovigilancia..

La Farmacovigilancia hospitalaria se define como el conjunto de procedimientos orientados a la detección, registro y evaluación de las reacciones adversas a medicamentos, para permitir la determinación de su incidencia y gravedad y su relación de causalidad. La Ley General de Sanidad define como obligatorio para todo el personal sanitario del Sistema Nacional de Salud la colaboración en materia de Farmacovigilancia.
Los acontecimientos adversos relacionados con los medicamentos (adverse drug events) se definen como aquellos daños (potenciales o reales) resultantes de una intervención relacionada con un medicamento, o bien los riesgos inherentes, conocidos o no, asociados con el uso terapéutico de los medicamentos. Esta definición incluye tanto las reacciones adversas a medicamentos como los errores de medicación.
La definición de reacción adversa al medicamento (RAM) tan sólo incluye el uso apropiado de los medicamentos, cuando, de hecho, la mayor parte de los daños prevenibles relacionados con los medicamentos que sufren los pacientes ocurren como resultado de su utilización inapropiada.

Objetivo: Evaluar la calidad de la atención farmacéutica que se practica en la farmacoterapia individualizada al paciente.

La atención farmacéutica se ha definido como un proceso cooperativo para la provisión responsable de farmacoterapia, con el propósito de conseguir resultados óptimos que mejoren la calidad de vida del paciente considerado individualmente. Estos resultados pueden estar relacionados con el estado físico del paciente (curar la enfermedad, reducir o eliminar la sintomatología, detener o retrasar el proceso de la enfermedad y prevenir la enfermedad o su sintomatología) y con el estado funcional y psíquico; también pueden ser de tipo económico y social.

Unidad de Atención Farmacéutica a Pacientes Externos.
Objetivo: Dispensación de medicamentos y material sanitario, estableciendo un adecuado seguimiento en cada caso y desarrollar técnicas de educación sanitaria e información a los pacientes externos.

La unidad de atención farmacéutica a pacientes externos promoverá la utilización racional de los medicamentos y/o productos sanitarios que deban ser dispensados, siempre de acuerdo a la legislación vigente, de ámbito estatal o autonómico, que le sea de aplicación con el fin de:

- Conseguir la adherencia al mismo.
- Garantizar la correcta conservación de los medicamentos.
- Informar sobre el tratamiento farmacológico al paciente.
- Detectar posibles incidencias o problemas relacionados con el medicamento.
- Evitar los errores asociados al uso de los medicamentos.
- Establecer el seguimiento farmacoterapéutico al paciente.
- Articular la comunicación e intercambio de información entre el farmacéutico y el equipo asistencial.
- Optimizar los recursos sanitarios disponibles.

Contenido del Manual de criterios para la evaluación de los servicios de farmacia hospitalaria

En este manual el servicio de farmacia está tratado como una unidad en la que tienen sentido las diferentes unidades funcionales que la componen, no obstante por criterios operativos está formado por tres grandes bloques, divididos en Capítulos:
El primero referido a los aspectos metodológicos con que se ha abordado este trabajo, que tiene un doble interés dar a conocer el rigor con que se ha elaborado el Manual y que pueda servir de guía a otros profesionales que trabajen en el campo de la elaboración de criterios de evaluación.
El segundo se refiere a los criterios generales del Servicio de Farmacia que incluye:

1. Dirección y gestión de la organización.
2. Gestión de los recursos humanos.
3. Gestión de las funciones logísticas.
4. Gestión de la información y del conocimiento.
5. Gestión y mejora continúa de la calidad.
6. Relación con los pacientes y aspectos éticos.
7. Continuidad asistencial.
8. Gestión de la prevención y control de los acontecimientos adversos

El tercero dedicado al análisis del proceso asistencial desarrollado a nivel de unidades funcionales del servicio de farmacia, ya descritas:

1. Unidad de Gestión de Medicamentos.
2. Unidad de Dosis Unitarias.
3. Unidad de Farmacotecnia.
4. Unidad de Terapia Intravenosa.
5. Unidad de Farmacocinética Clínica.
6. Unidad de Consultoría y Desarrollo Farmacoterapéutico.
7. Unidad de Ensayos Clínicos.
8. Unidad de Atención Farmacéutica a Pacientes Externos.

Le acompañan tres apartados, un glosario, imprescindible en un manual de estas características, la bibliografía consultada, y un anexo para proponer sugerencias para la mejora del manual.

6.- Estructura del manual
Esta dividido en dimensiones que forman parte de la estructura, procesos y resultados. Cada dimensión se concreta en diversos criterios que definen los aspectos a evaluar y a los que en el futuro le corresponderán una serie de estándares. Aunque ésta sea la forma lógica en se ha realizado la investigación, el libro se presenta de forma que puede realizarse la evaluación del servicio y de cada una de las unidades funcionales que lo componen. Por tanto la publicación está encaminada a resaltar los aspectos operativos d de la evaluación .
El orden en que se presentan las unidades funcionales, es de tipo histórico de mayor a menor tiempo en el que han entrado a formar parte del servicio de farmacia.
Las dimensiones están caracterizadas, de la siguiente manera.

Dimensiones

1. Dirección y gestión de la organización (DGO).
Esta dimensión abarca la planificación, implementación y evaluación de la gestión del Servicio de Farmacia Hospitalaria, basada en la dirección participativa de la estructura directiva del mismo.
Los aspectos comprendidos en la gestión del Servicio de Farmacia radican en la definición de su estructura orgánica y funcional, el establecimiento de la cartera de servicios, la definición de un plan anual de gestión con objetivos específicos para cada una de las unidades funcionales que lo conforman y la selección de alianzas y desarrollo de estrategias comunes con éstas.
La implementación eficiente de éstos se fundamenta en un liderazgo de la estructura directiva del Servicio y en la participación de los profesionales, basados, ambos, en una comunicación interna y externa fluida y en una optimización de los recursos disponibles.

2. Gestión de los recursos humanos (GRH).
Esta dimensión comprende la planificación, gestión y evaluación de los recursos humanos del Servicio de Farmacia.
La gestión del personal se fundamenta en la selección de profesionales con experiencia y formación contrastada y en el fomento de la motivación y satisfacción de los mismos.
Para ello, el Servicio de Farmacia debe definir el contenido de cada puesto de trabajo y de los requerimientos necesarios para su desempeño, con la finalidad de realizar la selección de sus profesionales de acuerdo a los requerimientos establecidos.
Asimismo, debe establecer una organización de trabajo basada en el desarrollo profesional y personal continuo, fundamentado en la formación inicial y continuada de sus profesionales, en el trabajo en equipo, en la potenciación de su implicación y asunción de responsabilidades, y en su reconocimiento y promoción.
Para evaluar la efectividad de la gestión del personal y establecer las medidas de mejora oportunas, se emplearán medidas directas como son las encuestas de satisfacción de los profesionales y medidas indirectas como son los indicadores.

3. Gestión de las funciones logísticas (GFL).
Esta dimensión abarca la planificación y gestión del entorno necesario para que los servicios ofrecidos por el centro se presten en óptimas condiciones.
Para ello, el centro debe de tener una accesibilidad adecuada y estar estructurado adecuadamente en función de las áreas asistenciales y no asistenciales que lo conforman.
En lo referente al Servicio de Farmacia, éste estará diseñado para obtener una máxima funcionalidad y rendimiento en sus unidades funcionales. Disponiendo de los recursos necesarios para desarrollar su actividad, estando implícitos la optimización y el aprovisionamiento tanto programado como urgente de los mismos.
El mantenimiento de los equipos ubicados en el Servicio de Farmacia se realizará conforme a requerimientos establecidos, garantizando así tanto la seguridad en el profesional que los emplea como en los productos finales.
Con la finalidad de minimizar el impacto medioambiental de sus actuaciones, el centro dispondrá de un plan de gestión de residuos sanitarios, dotando al Servicio de Farmacia de los recursos necesarios para asegurar la eliminación de su peligrosidad para personal, pacientes y comunidad.
El centro deberá de poseer un plan frente a emergencias, proporcionando formación a todo el personal y difundiendo los procedimientos de actuación frente a éstas.
La organización garantizará la seguridad de las personas y bienes poniendo los medios materiales y humanos adecuados para ello.

4. Gestión de la información y del conocimiento (GIC).
Esta dimensión comprende la planificación, gestión y evaluación de los sistemas de información empleados en el Servicio de Farmacia.
El Servicio de Farmacia diseñará los sistemas de información teniendo en cuenta el objetivo de la información que genera, mejorando así la eficiencia de los procesos y sirviendo como base para la toma de decisiones de los profesionales.
Los sistemas de información existentes en las unidades funcionales del Servicio de Farmacia deben estar integrados interna y externamente, con los pertinentes del centro y de organizaciones externas de interés.
Asimismo, el Servicio de Farmacia asegurará la normalización, confidencialidad, seguridad e integridad de la información en todas sus fases. Para ello, deberá monitorizar los parámetros definidos y analizar los resultados con la finalidad de garantizar los aspectos anteriormente mencionados y la mejora de la calidad de sus sistemas de información.
Por otro parte, el centro debe de tener una política de historias clínicas donde se definan tanto los aspectos formales y de contenido y como los de gestión de las mismas.

5. Gestión y mejora continúa de la calidad (MCC).
Esta dimensión abarca la planificación, gestión, evaluación y mejora continua de la calidad en el Servicio de Farmacia.
El Servicio de Farmacia ha de definir una política de calidad basada en las necesidades y expectativas de los clientes internos y externos y de sus profesionales, siendo acorde a las políticas de la organización en la que se ubica.
Debe de instaurar la cultura de la calidad entre todos sus profesionales, incorporando la filosofía de la calidad en todos los procesos, siendo indiscutible la implicación y motivación de la estructura directiva.
El Servicio de Farmacia debe de poseer un plan de calidad donde establezca las estructuras y los recursos necesarios, los objetivos generales de mejora continua y los mecanismos para la evaluación de la calidad. Asimismo, en dicho plan deben quedar plasmados los objetivos específicos para cada unidad funcional e identificando a los responsables de su gestión, evaluación y cumplimiento. Por ello, cada unidad funcional debe evaluar el nivel de calidad de los servicios ofrecidos, analizando las causas de los resultados no deseados y estableciendo las acciones de mejora oportunas.

6. Relación con los pacientes y aspectos éticos (RPE).
Esta dimensión comprende los aspectos referentes a la relación ética de los profesionales con los pacientes.
La organización sanitaria deberá definir una política de gestión de pacientes que garantice la adecuada prestación asistencial, asegurando la continuidad de éste a lo largo de las distintas fases del proceso y la coordinación de todos los servicios implicados.
Asimismo, la organización desarrollará actividades de información, atención social y educación sanitaria al paciente y sus familiares, disponiendo los recursos organizativos, personales y materiales necesarios para tal fin.
Los profesionales del Servicio de Farmacia deben basar su conducta hacia los pacientes en el código ético establecido en la organización, garantizando el respecto de los derechos de los pacientes y el cumplimiento de sus deberes.
Asimismo, los profesionales del Servicio de Farmacia proporcionarán la información verbal y/o escrita a los pacientes tanto ingresados como externos adecuada a sus demandas y necesidades y tendrá establecidos mecanismos para la obtención del consentimiento informado en todos aquellos procedimientos que lo requieran y le sean de aplicación.

7. Proceso específico (PES).
Esta dimensión abarca todos los procesos de las unidades funcionales que conforman el Servicio de Farmacia, comprendiéndolos en aspectos tales como el desarrollo de la actividad principal de la unidad, el uso racional del medicamento, la atención farmacéutica, la información al paciente, familiares y a los profesionales del centro y el control de calidad de los productos (materias primas y producto final) y de los servicios prestados.

8. Continuidad asistencial (CAS).
Esta dimensión comprende la continuidad y la coordinación de la asistencia dentro del centro, la derivación a/desde otros centros, así como la continuidad asistencial al alta del paciente.
Para ello, el centro debe de garantizar la atención al paciente las 24 horas del día.
Asimismo, debe de definir mecanismos para planificar el alta del mismo, considerando las necesidades específicas de cada paciente para la consecución de una óptima continuidad asistencial y estableciendo los mecanismos de coordinación y comunicación necesarios con otros centros y/o niveles asistenciales.

9. Gestión de la prevención y control de acontecimientos adversos (GCA).
Esta dimensión abarca la planificación, gestión y evaluación de la prevención de riesgos laborales y sanitarios del Servicio de Farmacia.
La organización debe definir la política de prevención de riesgos laborales y sanitarios, plasmando los objetivos y líneas de actuación necesarias en un plan de prevención de riesgos laborales para la consecución de la misma.
Asimismo, debe de proporcionar la formación necesaria a todos los profesionales de la organización, individualizándola según los niveles de riesgo a los que los profesionales están expuestos.
La prevención de riesgos laborales y sanitarios en el Servicio de Farmacia se realiza conforme a lo especificado en el plan de la organización. Para ello, la estructura directiva del centro deberá dotar de los recursos humanos y materiales pertinentes para su consecución.
El Servicio de Farmacia debe disponer de procedimientos que determinen como detectar y actuar ante acontecimientos centinela y adversos, investigando las causas subyacentes y tomando las medidas adecuadas para evitar que se repitan.

10. Resultados (RES).
Esta dimensión comprende el análisis de los resultados obtenidos de los servicios prestados, tanto de la organización sanitaria como del Servicio de Farmacia individualizados para cada unidad funcional.
Los aspectos principales a evaluar son la satisfacción tanto de los pacientes como de los profesionales, medida indirecta y directamente, así como la percepción que de los servicios posee la comunidad.
Para ello es necesaria la evaluación continua de los procesos y la adopción de medidas correctoras así como el fomento de las medidas de mejora necesarias.

7.- Aspectos a resaltar del Manual de criterios para la evaluación de los servicios de farmacia hospitalaria
Es manual surgió con vocación de acreditación, para lo cual el estudio y establecimiento de criterios es un paso intermedio imprescindible, posteriores versiones incluirán estándares consensuados que posibilitarán su utilización para la acreditación.
La publicación se concibe como la plasmación de los resultados de la investigación en evaluación de servicios de farmacia hospitalaria en un momento dado, ya que la mejora de la calidad es un proceso continuo, en el que se incluyen y modifican criterios y estándares de acuerdo con los objetivos de los centros sanitarios, la propia dinámica de los servicios de farmacia, las demandas sociales y el desarrollo técnico y científico. Por todo lo anteriormente reseñado, el Manual va a ser publicado haciendo mención a la versión, ya que a ésta le seguirán otras con las modificaciones que puedan realizarse.
En todo el proceso de elaboración del manual se ha tenido en cuenta su orientación hacia la mejora de la atención del paciente, ya que éste debe ser el beneficiario principal de la mejora de calidad asistencial. Se ha sido especialmente riguroso con los aspectos de la seguridad del paciente.
El servicio de farmacia se ha tratado como una unidad compleja y global, lo que no ha impedido un trabajo de análisis de las unidades funcionales que lo componen, lo que permite una evaluación tanto del servicio como de sus unidades funcionales.
Entre los valores del manual, se puede considerar el rigor en su elaboración como uno de los más importantes, el trabajo realizado por los expertos, de reputada solvencia técnica y profesional, de acuerdo con la metodología empleada que ha incluido el estudio de los procesos, la doble validación interna y externa de los criterios hacen de este trabajo un posible referente para gestores, administradores, profesionales y técnicos en calidad asistencial.
Se puede destacar además el carácter concreto de los criterios, ya que estos han sido fruto del estudio in situ de los diferentes procesos que se realizan en un servicio de farmacia, que se ha llevado a cabo en el servicio de farmacia del Hospital Dr. Peset, dirigido por Dr. D. N. Víctor Jiménez Torres, que fue el director de esta parte de la investigación.
La elaboración del Manual de criterios para la evaluación de los servicios de farmacia hospitalaria, ha sido un proceso eficiente, tanto por el resultado final como por los productos añadidos y colaterales. Las reuniones de expertos han supuesto un laboratorio de cambios de experiencias sobre criterios, valores, formas de trabajo, procedimientos, etc.
Los criterios de evaluación que contiene este manual pueden ser utilizados por servicios de diferente desarrollo organizativo, teniendo en cuenta el desarrollo de estos y las especificaciones funcionales que contengan. Desde servicios que contengan todas las unidades funcionales que describe el manual, como para otros que sólo tengan las mas "clásicas" dentro del servicio.
Este manual se puede considerar una obra colectiva, donde han participado jefes de servicio de hospitales de diferentes niveles, de titularidad pública y privada, pertenecientes a servios con diferente desarrollo, desde servicios de gran complejidad hasta otros con un solo profesional; personal de los diferentes servicios de farmacia y otros profesionales contratados para este proyecto que han participado desde su comienzo.
La Conselleria de Sanidad ha impulsado y participado en este proyecto desde el principio, incluido en sus antecedentes con el programa VALOR ya comentado y en diferentes fases del proyecto, a través de las Direcciones Generales de Evaluación, Ordenación e Investigación Sanitaria, D. G. de Farmacia y Productos Sanitarios. El Servicio de Evaluación y Auditoria Sanitaria ha participado en labores de coordinación técnica y como expertos en calidad.
Por todos estos aspectos anteriormente reseñados, el del Manual de criterios para la evaluación de los servicios de farmacia hospitalaria puede ser una publicación bien acogida por los profesionales, una referencia para la evaluación de la calidad en los servicios de farmacia hospitalaria y la base para la acreditación futura de los servicios de farmacia.


VOLVER AL PROGRAMA