Dr. D. Pedro Boix Ferrando. Unidad de Epidemiología Unidad de Mutuas.
|
|
Los retos que plantea la prevención de riesgos laborales se resumen en el objetivo de hacer compatible la salud y la seguridad con la eficacia del sistema de producción.
Cada vez es más evidente que esta tarea no es una cuestión esencialmente técnica sino que se trata de una responsabilidad de gestión.
En las instituciones europeas se ha acuñado gráficamente el término modelo side-car para referirse justamente a lo que no hay que hacer si lo que se quiere es ser eficaz en prevención. El modelo side-car es aquél en el que se añade un departamento especializado o servicio de prevención al organigrama de la empresa (side-car) pero sin modificar para nada la conducción de la organización.
Este modelo, según todos los expertos, ha demostrado su ineficacia y debe ser sustituido por el nuevo concepto de gestión integrada de la prevención que implica que, además de tener un departamento especializado en prevención de riesgos laborales, todos y cada uno de los estamentos y órganos de dirección de la empresa deben tener presentes criterios preventivos en sus decisiones.
En un interesante artículo publicado en 2001 en la revista Safety Science se analizaban las motivaciones en materia de salud y seguridad de los directivos empresariales británicos. Una de las conclusiones a la que llegaron los autores del estudio es la de que "las políticas de prevención son una manifestación del grado de madurez de las empresas mucho más que una cuestión de cálculo económico". Según ellos las empresas parecen recorrer un camino de "maduración" que va desde dinámicas iniciales exclusivamente centradas en el "cumplimento estricto de la ley" para mantener la empresa "limpia" de problemas, hasta el convencimiento de que la seguridad es un factor de eficiencia interna y de competitividad externa. Esta es la cultura empresarial que debe prevalecer y sobre la que puede asentarse un modelo de gestión integrada de la prevención.
En otro orden de cosas el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo en un estudio sobre 332 accidentes de trabajo mortales ocurridos en 2002 (2) nos acaba de ofrecer informaciones interesantes sobre el peso de los factores organizacionales en la generación de este tipo de accidentes.
Llama la atención que para los 332 accidentes se han identificado 996 causas. Es decir, en promedio cada accidente estaría provocado por 3 causas diferentes, lo cual indica que estamos ante un fenómeno complejo que difícilmente puede atribuirse a un solo factor. Y entre estas 996 causas hay un predominio neto de los factores organizacionales muy por delante de los factores individuales a los que tantas veces se atribuyen los accidentes. La consecuencia fundamental que cabe extraer de este análisis que aporta el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo es que para reducir la siniestralidad no es suficiente con atacar las causas inmediatas del accidente, sino que es necesario introducir cambios organizativos que eviten la repetición de las situaciones de riesgo.
La manera más eficiente de abordar de forma sistemática dichos cambios organizativos es a través de la implantación de sistemas integrados de gestión de la prevención. En palabras de dos importantes expertos suecos en gestión de la prevención (3): la prevención en la empresa requiere una distribución de tareas y recursos en el seno de la organización en cuya implementación deben implicarse todos sus miembros.
En definitiva, de lo que se trata es de superar el llamado modelo "side-car" o de adscripción de la prevención a un departamento especializado sin implicación de la dirección y de sustituir dicho modelo por la implantación de sistemas integrados de gestión preventiva que permitan trasladar al campo de la prevención las ideas y experiencias que hemos ido adquiriendo en los últimos años sobre control de calidad y sobre sistemas de gestión empresarial.
Sobre la base de las directrices elaboradas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el año 2001 (4) y en un intento de trasladar éstas a nuestro particular marco normativo, Unión de Mutuas ha elaborado una propuesta basada en cinco criterios operativos para la gestión preventiva que denominamos SGP-UNIMAT (5). No se trata tanto de un "modelo" estructurado y cerrado como de una "plantilla" o guía para valorar el grado de aproximación de cualquier sistema preventivo a lo que, a nuestro modo de ver, debería ser una gestión eficaz y coherente de la prevención de riesgos laborales en la empresa.
Estos son nuestros cinco criterios de referencia:
1. Implicación de la dirección en la política preventiva: grado en que la dirección de la empresa participa y se responsabiliza de la orientación estratégica en materia de prevención.
2. Enfoque global de la prevención: orientación integral e integrada de la política preventiva, superando tanto la visión tradicional restrictiva de seguridad como el modelo "sidecar" o de delegación de la prevención en manos de los técnicos.3. Participación de los trabajadores: grado en que las estrategias y los procedimientos de actuación permiten la participación y fomentan la implicación de los trabajadores en la organización de la prevención en la empresa.
4. Gestión eficaz de procesos y actividades: aplicación de los criterios de "buenas prácticas" a cualquier tipo de actividad preventiva: evaluación de riesgos, formación, comunicación, vigilancia de la salud, documentación, etc.
5. Coordinación interempresarial: gestión global de la prevención en los procesos productivos cuando intervienen diferentes empresas en dicho proceso.
Unión de Mutuas ha elaborado una propuesta básica de aplicación mediante la definición de una serie de sub-criterios o requisitos específicos que desarrollan y concretan cada uno de estos criterios básicos y todos ellos han sido introducidos en un cuestionario para la evaluación del grado de aplicación de los mismos en las empresas .
Nuestra propuesta se completa con una orientación sobre los indicadores
de resultados que son los que justifican en última instancia la gestión
sistemática de la prevención. Es decir, la gestión preventiva
debe evaluarse sobre todo en relación a su eficacia mediante la comprobación
de que efectivamente el sistema consigue:
a) reducir significativamente los daños a la salud de los trabajadores (incidencia de lesiones y enfermedades)
b) disminuir progresivamente la población expuesta a riesgos (prevalencia de exposición)
c) aumentar la satisfacción de los trabajadores (percepción de bienestar en el trabajo)
Desde el punto de vista normativo, los sistemas de gestión de la prevención
deben cumplir, además, como requisito básico el de garantizar
el cumplimiento de las obligaciones empresariales. Aunque es cierto que nuestra
legislación no obliga en sentido estricto a implantar sistemas de gestión
preventiva, no es menos cierto que abre las puertas a dicha opción como
una de las más adecuadas para cumplir el espíritu y la letra de
la normativa.
1.- Smallman C. John G. British directors
perspectives on the impact of health and safety on corporate performance. Safety
Science 38(2001):227-239
2.- INSHT Análisis de la mortalidad
por accidente de trabajo en España. Madrid 2004: Ministerio de Trabajo
y Asuntos Sociales.
3.- Frick K, Wren J. Reviewing occupational
health and safety management-multiple roots, diverse perspectives and ambigous
outcomes. En: Frick K (ed) Systematic Occupational Health and Safety Management.
Oxford 2000: Elsevier Science Ltd.
4.- OIT Directrices relativas a los sistemas
de gestión de la seguridad y la salud en el trabajo: ILO-OSH 2001. Ginebra,
Oficina Internacional del Trabajo, 2002
5.- Boix P, Hernandez F, Terol J, Gómez
E, Garcia AM. Sgp-Unimat: un modelo para la gestión de la prevención
de riesgos laborales en las empresas. Castelló de la Plana, Unión
de Mutuas, 2003