Dr. D. Alberto Fuster García. Médico del Trabajo. Ingeniero Técnico Industrial.Técnico Superior en Seguridad y Ergonomía. Miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Valenciana de Medicina y Seguridad del Trabajo.
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Bajo la mirada del Dr. Precioso, el Dr.Fuster expuso
una importante conferencia
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La reforma del marco normativo de la ley de Prevención de Riesgos laborales con la ley 54/03, en su declaración de principios y concretamente en su articulado, establece por una parte la necesidad de acometer los cambios necesarios en el marco legal que surge de la Ley 31/95 y por otra, la de que se lleve a cabo la actividad preventiva en las empresas, por medio de planes de prevención, disponiendo para ello de normas, procedimientos, instrucciones y prácticas operativas que tengan en cuenta los recursos y los medios necesarios para llevar a cabo la actividad preventiva, de la cual el Empresario deberá llevar un seguimiento.
El Plan de Prevención debe contemplar:
1.- Estructura organizativa
2.- Las responsabilidades
3.- Las funciones
4.- Las prácticas
5.- Los procedimientos
6.- Los procesos
7.- Los recursos
Aunque no se hace referencia a la necesidad de seguir modelos de gestión certificables, la propia dinámica de los profesionales y dentro de lo que podemos llamar "gestión políticamente correcta", empezamos a ver como, al tiempo que se abandonan modelos experimentales de normas españolas como une 81900 EX, surgen modelos como la OHSAS 18001, de gran prestigio entre profesionales. Una especificación para implantar un sistema de gestión de la seguridad y salud ocupacional.
No obstante de lo que estamos hablando, es de principios para
la prevención de riesgos laborales que tienen su justificación
en el derecho constitucional a la salud. Ello hace responsable al estado español
de velar por este derecho, lo que se traduce en un marco normativo legal,
que establece el conjunto de obligaciones, faltas y sanciones, que obligan
tanto a empresarios como trabajadores, incluidas las administraciones públicas.
En este marco legal, el empresario, que legítimamente pretende obtener
un beneficio con una determinada actividad industrial, es responsable de adoptar
las medidas técnicas y organizativas necesarias para evitar daños
a la salud de las personas afectadas por su actividad.
No existe ningún objetivo distinto al de cero accidentes y cero enfermedades profesionales. En este sentido la prevención de riesgos laborales es una política de resultados. Los métodos de gestión elegidos y la eficacia de los planes de prevención implantados se deben evaluar por los resultados obtenidos. No siempre los daños a la salud son conocidos y las personas que sufren de ellos tienen oportunidad de ejercer su derecho a la restitución.
El Estado debe ejercer una labor de vigilancia y control. Debemos esperar que el reforzamiento de la inspección permita obtener o aproximarnos a los resultados referidos.El problema es mas profundo que elegir un sistema de gestión o implantar un plan de prevención más o menos bien documentado.
Podemos pensar que a través de los modelos de gestión de uso mas extendido conseguiremos organizar, y estandarizar todo aquello que permite, con suficiente "trazabilidad" y "garantías", el aseguramiento de la salud de las personas.
A diferencia de la calidad con su referenciales ISO 9000, o de la protección del medio ambiente con la ISO 14000. El aseguramiento de la salud de las personas es más complejo y requiere algo más que un sistema de gestión. La propia naturaleza del objeto protegido, que es a su vez parte activa también en el mantenimiento de las condiciones de trabajo, hace necesario no perder de vista la propia naturaleza del hombre, que a diferencia de los cambios observados en su entorno fruto del desarrollo tecnológico, no ha evolucionado mucho en los últimos siglos. La propia inadaptación a un mundo competitivo, sedentario y de consumo viene ya siendo causa de enfermedades inusuales hace unos siglos.
Es necesario tener unos ejes de acción claros, para obtener los resultados esperados. Debemos revisar los conceptos de la mejora de las condiciones del trabajo, preservar la salud de las personas y conseguir que el entorno del trabajo, no solo no constituya un riesgo en si, sino que pueda servir de dinamizador de las mejores prácticas que conducen a la satisfacción en el trabajo y a la propia realización personal.
En un mundo globalizado con la permanente amenaza sobre la actividad del necesario aumento de la productividad para ser competitivos, va también unida la necesidad de aumentar la investigación, el desarrollo y la innovación de nuevos productos y procesos. No podemos fijarnos como objetivo solamente la protección de las personas, ante riesgos físicos, higiénicos o ergonómicos, sino también su desarrollo y empleo sostenible. En la falta de metas, de planes de carrera, en la propia inadaptación al trabajo cuando el trabajo esta mal adaptado, podemos encontrar nuevas causas de desmotivación, enfermedad y absentismo laboral.
La integración de la actividad preventiva en todas las acciones de la Empresa, gestionada como un elemento mas de su sistema de gestión, requiere del compromiso y motivación de todos aquellos que participan en el proyecto, siendo verdaderos actores de la seguridad.
Los principios de responsabilidad social, que muchas empresas punteras, vienen declarando y asumiendo, deben utilizarse para dinamizar nuevos modelos de gestión de los recursos humanos. El resultado debe ser: trabajadores perfectamente identificados con los valores de su empresa, con unas condiciones sociales, de empleo y desarrollo profesional motivadores, en un entorno de trabajo seguro y organizado aplicando principios de ergonomía de las organizaciones, para una adecuada gestión y control de los procesos industriales.
Disponemos de los elementos considerados clásicos para una buena gestión de la seguridad y salud:
1. Compromiso visible de toda la gerencia.
2. Política. Una Filosofía de la seguridad perfectamente definida,
difundida y practicada.
3. El establecimiento de metas y objetivos ligados a los Planes de acción
de la Dirección.
4. Organización operativa basada en comités y subcomités,
que gestionen la prevención de forma integrada con el resto de elementos
de gestión.
5. Tener perfectamente definida y puesta en práctica la responsabilidad
sobre la seguridad de todas las personas de la Empresa.
6. Un Servicio de Prevención con la misión de prestar el apoyo
necesario a la Organización en los temas de prevención.
7. Procedimientos operativos sencillos y prácticos, normas y procedimientos
de trabajo.
8. Un sistema de inspecciones y observaciones preventivas.
9. Comunicación e información a nivel de puesto, equipo, sección,
departamento, dirección y Grupo.
10. Formación y entrenamiento. Establecimiento de una evaluación
por competencias.
11. Análisis de accidentes e incidentes. La búsqueda de las
causas básicas de los mismos.
12. Coordinación empresarial: Misma política con empresas ajenas
que personal propio.
13. Control de compras y gestión de cambios.
14. Manual de autoprotección: Plan de Emergencia.
15. Motivación, participación y compromiso
La mayoría de empresas han establecido, en los últimos años, algún tipo de sistema de gestión que más o menos completo les permite gestionar, documentar y demostrar su actividad en prevención.
Dado el desarrollo alcanzado en los medios audiovisuales, la mayor preparación de los trabajadores, las nuevas tecnologías y la práctica extendida de la certificación y la auditoria., es el momento de añadir otras propuestas concretas para un Plan de Prevención.
Recuperando los tres aspectos a tener en cuenta en la prevención:
A.- FACTOR ORGANIZATIVO
B.- FACTOR TÉCNICO
C.- FACTOR HUMANO
Las siguientes propuestas pueden ayudar a seguir mejorando dado el estancamiento que se ha podido apreciar desde la entrada en vigor de la Ley 31/95.
A.- FACTOR ORGANIZATIVO:
1º ESTABLECER UN SISTEMA DE GESTIÓN DE LA PREVENCIÓN, SEGURIDAD INDUSTRIAL, CALIDAD Y MEDIO AMBIENTE INTEGRADOS:
Objeto:
1.- Aprovechamiento de recursos.
2.- Especialización dentro del sistema
3.- Unificación de procedimientos
4.- Simplificación de la gestión.
5.- Mejor coordinación de actividades.
6.- Mejor gestión de cambios.
2º MEJORAR LAS HERRAMIENTAS DE GESTIÓN APROVECHANDO AL MÁXIMO LA COMUNICACIÓN POR MEDIO DE REDES INTERNAS O EXTERNAS.
Objeto:
1.- Desarrollo de aplicaciones integrales para la gestión.
2.- Definir por puesto el acceso al sistema.
3.- Mejorar la comunicación.
4.- Hacer fácilmente accesible la información.
5.- Dotar al sistema de flexibilidad y rapidez.
B.- FACTOR TÉCNICO:
3º ESTABLECER UN ESTÁNDAR A NIVEL DE SEGURIDAD INDUSTRIAL, SEGURIDAD LEGAL, ORDEN Y LIMPIEZA, CONTROL TPM DE INSTALACIONES Y MANTENERLO A TRAVÉS DE INSPECCIONES GENERALES Y/O ESPECÍFICAS.
ATRIBUIR A TODOS LOS NIVELES DE LA EMPRESA UNA ACTIVIDAD DE INSPECCIÓN, LLEVAR SU SEGUIMIENTO EN EL PLAN DE PREVENCIÓN.
C.- FACTOR HUMANO:
4º MEJORAR LA FORMACIÓN HACIA LA ADQUISICIÓN DE COMPETENCIAS.
Objeto: SABER PARA HACER.
1.- Establecer un modelo de evaluación del desempeño
asociado a la adquisición de competencias.
2.- Definir las competencias y establecer en base a las mismas la formación
específica para el puesto.
3.- La formación deber ser previa a la actividad.
4.- Establecer la responsabilidad asociada a la formación y entrenamiento.
5º ESTABLECER LAS FUNCIONES Y RESPONSABILIDADES: RECURSOS Y MEDIOS
Objeto:
1.- Limitar la seguridad defensiva.
2.- Aprovechamiento de todos los recursos técnicos y humanos para el
desarrollo de las actividades previstas en el sistema de gestión de
la prevención integrado en el resto de sistemas.
Personalmente centraría el mayor esfuerzo en conseguir mejorar la CULTURA
EN SEGURIDAD.
Parte o resultado de esta Cultura en Seguridad es el comportamiento que manifiestan las personas dentro del recinto o en su actividad laboral.
6º AGREGACIÓN DE CONDUCTAS POSITIVAS DIRIGIDAS HACIA UNA MEJOR CULTURA EN LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES, RESPETO AL MEDIO AMBIENTE Y EL CONTROL TOTAL DE PÉRDIDAS.
Objeto:
1.- Desarrollo de una cultura de la eficacia y eficiencia.
2.- Hacer lo que decimos y lograr lo que nos proponemos.
3.- Control sobre pérdidas.
4.- Excelencia en la gestión.
5.- Desde la consciente inseguridad a la inconsciente seguridad.
Investigadores en el terreno de la psicología industrial de nuestra Comunidad vienen aportando extraordinarios trabajos que pueden ayudarnos en el diseño de planes de prevención, que tengan como objeto la mejora de la cultura en seguridad.
Me atrevo a avanzar que es el futuro de la prevención.
Si analizamos el modelo de causalidad de los accidentes según
J.L.luis Meliá (1998)
(Modelo causal psicosocial de los accidentes laborales) podemos observar que:
El CLIMA DE SEGURIDAD ORGANIZACIONAL tiene efectos causales
(Mide a través de las percepciones del trabajador la
planificación y organización de la Empresa en materia de seguridad.
El interés que muestra la Empresa en la mejora de la Seguridad)
en la RESPUESTA DE SEGURIDAD DE LOS MANDOS.
Esta a su vez
(Referidos a los aspectos: Conducta de los Supervisores, su actitud, la comunicación y las contingencias que dispensan a los trabajadores)
en la RESPUESTA EN SEGURIDAD DE LOS COMPAÑEROS DE TRABAJO.
(Evalúa el tipo de respuesta y su frecuencia dada al trabajador por parte de sus compañeros ante el desempeño de su trabajo con respecto a la seguridad)
Las tres tienen efectos sobre la CONDUCTA
DE SEGURIDAD DEL TRABAJADOR.
(Orden, cumplimiento de normas, rapidez en la tarea, uso de herramientas o
maquinaria defectuosa, etc.)
El RIESGO BASAL
Medición del riesgo inherente al trabajo y su contexto
(Independiente de las acciones de los sujetos que puedan contribuir a su prevención o incremento)
RIESGO REAL:
Probabilidad de ser víctima de un accidente constituido por la suma
del riesgo basal y las acciones del propio trabajador.
INDICADORES DE ACCIDENTALIDAD
Índices estadísticos: Frecuencia, peligrosidad, gravedad, incidencia
etc.
La reglamentación industrial que afecta tanto a fabricantes de máquinas como a empresarios que ponen a disposición de sus trabajadores equipos de trabajo, esta contemplada en el RD 1435 y RD 1215 respectivamente. Se completa con la reglamentación específica y la de desarrollo de la propia Ley 31/95.
La mayor o menor puesta en conformidad de las instalaciones y lugares de trabajo con respecto a la legislación en vigor, nos sitúa en el riesgo basal. Sabemos por los estudios de J. Luis Meliá que este riesgo no influye sobre la conducta en seguridad de los trabajadores, aunque si tiene su influencia en el riesgo real. La puesta en conformidad de equipos de trabajo que no disponían de marcado CE con la aplicación de los criterios del Anexo 1 del R.D.1215, ha permitido resolver problemas de seguridad en los equipos de trabajo antiguos. La compra de equipos e instalaciones nuevos, dotados de la seguridad intrínseca que se identifica con el marcado C.E., permite disponer de entornos y máquinas cada vez más seguros.
Seguimos necesitando mejorar la cultura en prevención, el comportamiento ante la seguridad, lo que cada trabajador y mandos de una empresa pueden hacer por su seguridad y la de sus propios compañeros. El objeto de actividades dirigidas a la agregación de conductas seguras, debe ocupar en los Planes de Prevención un lugar destacado de la actividad preventiva:
Las herramientas a desarrollar, en actividades concretas atribuidas a las personas, de las que se lleva un seguimiento de la eficiencia y de la eficacia."Hacer lo que decimos logrando lo que nos proponemos" son, entre otras, las siguientes:
.- Charlas coloquio.
.- Minuto de seguridad.
.- Entrevistas personales.
.- Observaciones preventivas.
.- Evaluación del comportamiento. Estudios de hábitos y costumbres.
Identificación de conductas a modificar.
.- Participación en equipos de mejora.
.- Comunicación de peligros e incidencias.
.- Plan de sugerencias.
.- Participación y consulta.
Al tiempo que se reconocen y se premian las competencias adquiridas
en seguridad, puede ser necesario establecer un modelo consensuado de acción
disciplinaria progresivo.
CONCLUSIONES:
La transformación del mundo del trabajo en un entorno cada vez más competitivo, la manifestación de nuevas formas de patologías de origen laboral derivadas de riesgos emergentes, obliga a interpretar la prevención de riesgos laborales en un proceso de adaptación rápida y permanente a las condiciones del mercado laboral y al propio desarrollo de las empresas. La prevención no puede seguir considerándose como un gasto de difícil recuperación sobre el coste final del producto. La estrategia en la prevención de riesgos laborales tiene que ir unida a la integración del trabajador con respecto a su empresa, a su deseo de mejorar, de querer hacer las cosas bien, de querer compartir con sus compañeros los resultados. La contingencia y apoyo entre Dirección y trabajadores, así como con sus representantes, debe dar como resultado mejores condiciones de trabajo donde el individuo pueda desarrollar su capacidad, su espíritu innovador, el sentido de la colaboración efectiva. La mayor fuerza para investigar y desarrollar las mejores prácticas está en las personas, en su experiencia y en su deseo de sentirse integradas y reconocidas. Es en estas condiciones donde el trabajador adopta un comportamiento activo ante la seguridad.